Pocas letras en Torreón

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Hablar de las letras y de Torreón parece ser que se habla de dos espectros completamente distintos, alejados y distantes. ¿por qué es esto? ¿es cierto?

Me atrevo a decir que el mundo que corre entre las páginas de un libro, entre las líneas de un poema o entre los párrafos de una historia jamás contada, es un mundo ajeno, pero extrañamente familiar. Resulta que la literatura no acaba teniendo el visto bueno de los habitantes de Torreón o por lo menos de La Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

Ya se ha hablado bastante de las desventajas que aparentan ser catastróficas y que repercuten en un individuo por no tener un acercamiento adecuado al templo de la literatura.

A mí me gustaría hablar de las ventajas de la literatura en la vida de un ciudadano torreonense, por ejemplo.

Para esto, consideré necesario saber qué cosas ahuyentan a los estudiantes de los libros.

¿Qué cosas prefieren? ¿qué consumen para su entretenimiento?

Busco apoyar esta investigación con la opinión del poeta y experto en el tema, Sergio Rojas. También con las percepciones de los estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

Tras realizar algunas encuestas a los estudiantes, se nos presentan resultados que reflejan la situación que tiene la literatura en estos jóvenes.

La gran mayoría, 8 de cada 10, al menos, confiesan que su principal fuente de entretenimiento es el internet. Por internet podemos comprender desde redes sociales hasta las plataformas de streaming que son el nuevo sustituto de la televisión. Sólo uno, entre 10, confesó que su entretenimiento eran los libros.

La frecuencia de lectura también se reflejó por medio de la encuesta. 5 de 10 dijeron que casi nunca leían, mientras que sólo dos dijeron que lo hacían con una frecuencia considerable.

Por otro lado, parece ser que la cantidad de libros que se consumen los libros por año también es baja. 8 de 10 estudiantes leen entre 1 y 3 libros en este transcurso. Los dos restantes afirman leer entre 7 y 9 libros, una cantidad, al menos más elevada.

Para fines de lo que se quiere mostrar, tomé en cuenta qué percepción se tiene de literatura. El 70% dijo que contemplaba la literatura como enriquecedora. Esto es curioso ya que a pesar de que se tenga esta percepción, no se tiene un consumo constante de literatura. El 20% dijo que ve la literatura como algo educativo. También resalto este punto porque es muy recurrente que se le vea como algo vinculado a la educación y no como algo que entretenga o que simplemente transmita un mensaje.

Y ahora, ¿qué nos aleja de la literatura? La mitad de los encuestados sugirió que hay un limite muy importante: el tiempo. La falta de este recurso parece ser algo que aparta de forma contundente a los estudiantes de los libros. La otra mitad dijo que no tenían mucho interés.

El experto en letras, Sergio Rojas, quien es también director y asesor pedagógico de educación especial, ponente en el 1er Congreso de escritores Coahuilenses e investigador de temas relacionados con la lectura y escritura, nos comenta su perspectiva al respecto de los datos que se nos dieron en las encuestas.

Para empezar, él nos comenta que siempre ha pensado que sí se lee. El problema es que no se lee lo que deberíamos y sólo se lee por requisito. En realidad, todos en cierto punto de nuestra carrera profesional, pero únicamente los textos que consideramos que nos serán útiles para el progreso de los estudios.

Por otro lado, en las escuelas sí se fomenta la lectura, de mala manera, pero se fomenta. Comúnmente los maestros piden o exigen a sus alumnos leer por lo menos 20 minutos diarios, Sergio considera que esto es una cantidad excesiva de tiempo.

No puedes pedirle a alguien que nunca ha corrido, que se aviente un maratón. Pasa lo mismo con la literatura, no puedes pedir al alguien que nunca ha leído, que lea grandes obras literarias. Comentó Sergio.

A lo anterior, el experto lo vinculó con la motivación. Consideró que la literatura debe empezar a la vida de una persona con textos breves, cortos y que se presten al disfrute del individuo que se inicia en las letras. Se recomiendan lectura ágiles que no demoren más de 10 minutos y que dejen una buena impresión o satisfacción en la persona, vamos, que deje ensamblada una sonrisa.

A esto embonamos la cuestión del tiempo que fue fundamental en las encuestas. El poeta, nos comenta que el pretexto del tiempo es incierto. Los jóvenes sí leen, en el celular, pero leen. La gran ventaja de los textos de internet es su brevedad y su fácil adaptación a los gustos populares. Entonces el fomento a la literatura deberá fundamentarse en esto.

Por último, Sergio comentó que las maneras en que se fomenta la lectura en las escuelas tampoco son muy apropiadas. Un problema es que los programas educativos vienen cargados de larguísimos clásicos de comprensión compleja que crean en los jóvenes una sensación de tediocidad al enfrentarse a los libros.

La literatura debe verse como un escape a la realidad, como algo que nos provoque satisfacción al atravesar las paginas de un libro.

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