¿A poco no…? Congruencia: valor ausente en la política

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¿A poco no te indignan las incongruencias de nuestra devaluada clase política? La raíz de la palabra congruencia es de origen latino y significa coincidir, convenir,encontrarse. Así, una persona es congruente cuando hay una armonía entre lo que dice y lo que hace; por el contrario, si lo que pregona no guarda correspondencia con lo que practica, es incongruente. Como lo es la mayoría de los políticos. No hay día en que los mexicanos no seamos testigos de nuevos ejemplos al respecto en el plano federal, estatal y municipal, así como en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

Dígalo si no José Antonio Meade, candidato a la Presidencia de la República del PRI, pero se asume como no priísta, quien dijo: ‘seré implacable en el combate a la corrupción’. Pero no lo fue como titular de Sedesol ni de Hacienda, ya que no hizo nada sobre los desvíos que la Auditoría Superior de la Federación descubrió al revisar las cuentas públicas del gobierno federal sobre lo ejercido en los años 2014 y 2015: Meade dijo que no supo de esas anomalías, lo que no es creíble, pero si no se enteró, sería muestra de incapacidad.

Por su parte, priístas exigen a la PGR investigar los señalamientos contra Ricardo Anaya, a quien se le acusa de triangular recursos, mediante empresas fantasma y paraísos fiscales, con la finalidad de beneficiarse de negocios inmobiliarios. Y con inusitada rapidez, la Procuraduría cateó dos oficinas en Querétaro de uno de los implicados en la presunta triangulación de recursos de la que es acusado el candidato presidencial panista. Al respecto, el portal sinembargo.com publicó: “Se le fueron Duarte 1, Duarte 2, Borge…, pero PGR ya localizó a vinculado con el caso Anaya”.

Es loable que el PRI exija que se investigue al aspirante blanquiazul, pero en honor a la congruencia sería conveniente que el tricolor también exigiera esclarecer el escándalo de la Estafa Maestra y las empresas fantasma; los sobornos de Odebrecht; el exceso de discrecionalidad en el manejo de los recursos excedentes del ejercicio presupuestal 2016 por 568 mmdp; los más de 6 mil millones sin investigar en la Sedatu; la riqueza del líder petrolero Carlos Romero Deschamps, los viajes de su hija en jet privado y los carros de lujo que presume su hijo; la larga lista de políticos a nivel municipal, estatal y federal que viven como magnates y que están a la vista de los ciudadanos… En fin.

Es incongruente que el gobierno no actúe con mano dura en los casos de corrupción, desvío de recursos y demás anomalías en el sector público, como sí lo hace con el sector privado. El causante del Impuesto Sobre la Renta está obligado a probar lo que el SAT le solicita, pero los altos funcionarios públicos y los diputados son eximidos del pago del ISR. El ciudadano está sobre vigilado por el fisco, pero hay cientos o miles de empresas fantasmas que no son localizadas por Hacienda. Todo lo anterior debe llevarnos a cuestionar nuestro pobre papel como sociedad civil para que la congruencia deje de ser un valor ausente en la política. ¿A poco no…?

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