¿A poco no…? El virus de la democracia

0
124

¿A poco no se asocia la palabra burocracia a inercia, papeleo, mediocridad, excesiva tramitología, corrupción e ineficacia en la administración pública? Los burócratas olvidan que están para servir a los ciudadanos, que son los que pagan sus sueldos y que, en la mayoría de los casos, no los desquitan como debieran porque, por lo general, lejos de simplificar los procesos, los complican. México no es un país de trámites fáciles, amigables y económicos pues mientras que aquí la burocracia cuesta 8% del PIB, el promedio de las naciones de la OCDE es del 2.5%.

Esto se debe, en buena medida, al desinterés de la federación, los estados y municipios para aplicar las mejoras regulatorias que ya existen en la legislación. El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEEESP) reveló que cuesta 165 mil millones de pesos la engorrosa tramitología en México y su impacto mayor recae en los estados y municipios, cuyo avance en las políticas que faciliten el cumplimiento de las regulaciones es insignificante: 35 y 21%, respectivamente.

El Observatorio Nacional de Mejora Regulatoria del CEESP evalúo a los 32 estados y 32 municipios representativos en su marco normativo, fortaleza institucional y acciones de las autoridades para simplificar o eliminar trámites. El resultado: 28 entidades y 31 ayuntamientos están reprobados con un puntaje menor a 2.5, donde 5 es la máxima; de ahí la necesidad de exigir el cumplimiento de la Ley de Mejora Regulatoria, aprobada en marzo pasado, que ordena a estados y municipios simplificar y facilitar los trámites para la operación de los negocios y para los ciudadanos.

Con la introducción de algunos empresarios a la administración pública, se pensó que una nueva actitud y mentalidad cambiaría los paradigmas propios del sistema; sin embargo, en cuanto estas personas llegan, salvo honrosas excepciones, se contagian del virus de la burocracia y se contaminan, de tal forma que, en lugar de limpiar y levantar el sistema, se hunden con él, además de que algunos de ellos adoptan actitudes de cinismo que indignan a la comunidad, lo que origina falta de credibilidad y confianza hacia las autoridades.

Si queremos salir del subdesarrollo para entrar al primer mundo, debemos empezar por cambiar el sistema burocrático que tanto daña a la productividad y lastima a la ciudadanía. Será interesante conocer las propuestas del próximo gobierno y de la nueva Legislatura para erradicar los vicios y paradigmas negativos. Urge una vacuna que permita inocular al gobierno, funcionarios y el resto de los servidores públicos del nefasto virus de la burocracia. ¿A poco no…?

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here