Balones y Sandías: Por dieciseisava vez

La noche caía en la capital de la república mexicana, una insípida e incesante lluvia se presentaba puntal el viernes en el Estadio Azteca y la duda se hacía presente entre varios medios y sobre todo en las redes sociales, ¿se podría jugar el encuentro? Al final el cielo se abrió y permitió que la Selección Mexicana de Fútbol se clasificará a su séptima Copa Mundial de forma consecutiva y la número 16 en números totales.

Parece mucho o suficiente que para un proceso,  clasificar “caminando” al mundial ha pasado de ser algo bueno, a algo que debe de ser obligatorio y ahora  insuficiente para justificar el trabajo de Juan Carlos Osorio. Y es que la carnicería sigue y a punta de cañón parece que lo único que dejaría satisfechos a varios medios y afición en general es la cabeza de JC Osorio en sus manos.

No me sorprende que este tipo de cacería de brujas se siga llevando a cabo, los números son claros: este proceso ha empatado la mejor efectividad que se tenga registro en una eliminatoria o hexagonal final, remontémonos un poco al siglo pasado, en 1997 el primer hexagonal en forma se realizó en las eliminatorias rumbo al mundial de Francia 1998 y en ese entonces un trotamundos llamado Bora Milutinovic clasificó a la selección mexicana mejor que “caminando”, México llegó a ese mundial de manera invicta pero igual que hoy, medios y afición criticaban cómo venía jugando  y sobre todo el planteamiento defensivo que utilizaba el entonces yugoslavo, sobre todo cuatro empates obtenidos en el Estadio Azteca (EEUU, Costa Rica, Jamaica y Canadá) fueron los que influyeron para que los directivos de la FEMEXFUT, dirigidos en ese entonces por Juan José Leaño, tiraran de la guillotina y negaran la oportunidad (más que merecida) de que Bora dirigiera su segundo mundial con México. En su lugar entró el hombre que había hecho grande (por un momento) al Necaxa de la Ciudad de México.

¿Se volvería a presentar el Efecto Bora? Lo más probable es que no, si bien es cierto, esta presión mediática que existe es igual o hasta más fuerte que la que tuvo Bora en 1997, la Federación ha salido y ha externado en varias ocasiones el apoyo al colombiano y su timonel va directo a Rusia, sin más escalas, además, comenzarán a preparar algunas giras y duelos amistosos, todo esto con miras a preparar un buen torneo.

Por otro lado, el partido del viernes no fue espectacular, ni por México, ni por Panamá, pero minuto a minuto fue explotando su potencial el equipo nacional, sobre todo con el cambio que la gente más pedía, el del Chucky Lozano, que sin lugar a dudas atraviesa un gran momento y va que vuela directo a su primer mundial. Él, junto con Carlitos Vela y el Tecatito Corona, son los que mejor se perfilan para aparecer en la lista final de los 23 convocados para la dieciseisava Copa del Mundo en la historia de México.

Esperemos que con la calificación a la máxima justa del fútbol, las aguas vuelvan a su cauce normal y la tranquilidad reine en los cuarteles de la Federación, que por salud de nuestro fútbol, es más que necesario.

 

 



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