Debemos limitar el poder de los gobernantes

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¿Cómo llegamos al caos en el que vivimos en todos los niveles de gobierno? Existen infinidad de trabajos de analistas, académicos y críticos del gobierno al respecto que explican por qué no avanzamos hacia una verdadera y real democracia.

Creo que debemos empezar desde 1929, para no meternos en honduras históricas, tomemos este inicio y con el partido que nunca se ha ido; el PRI,  ya que aún derrotado -Fox y Calderón- no sólo sobrevivió, sino que logró que el PAN se PRIANIZARA para co- gobernar.

Como la mayoría de los mexicanos, crecimos con un mínimo de cultura cívica y política, pues así fuimos formados y educados para que el sistema prevaleciera. Las nuevas generaciones ni se han dado cuenta; son indiferentes, apáticas, no quieren saber nada de política, de gobierno y mucho menos de partidos y sus diputados, estatales y federales y senadores. Como ejemplo aquí viene a cuento cómo se crea un paradigma, historia que muchos conocemos: Los cinco monos.

Se cuenta que un grupo de científicos encerró a cinco monos en una jaula. En el centro de la misma colocaron una escalera y, sobre ella, un montón de plátanos. Desde el primer día, cuando uno de los monos subía por la escalera para coger los plátanos, los científicos lanzaban un chorro de agua helada sobre los que se quedaban en el suelo. A base de repetir esta práctica, los monos aprendieron las consecuencias de que uno de ellos subiera por la escalera. Cuando algún mono caía nuevamente en la tentación de ir a coger los plátanos, el resto se lo impedía de forma violenta.

Así fue como los cinco monos cesaron en su intento de subir por la escalera. Entonces, los científicos sustituyeron a uno de los monos originales por otro nuevo. Movido por su instinto, lo primero que hizo el mono novato fue ir a por los plátanos. Pero antes de que pudiera cogerlos, sus compañeros de jaula lo atacaron agresivamente, evitando así ser rociados con un nuevo chorro de agua fría. Después de algunas palizas, el nuevo integrante del grupo nunca más volvió a subir por la escalera. Un segundo mono fue sustituido, y ocurrió exactamente lo mismo. Los científicos observaron que su predecesor participaba con especial entusiasmo en las palizas que se le daban al nuevo.

Con el tiempo, el resto de monos originales fueron sustituidos por otros nuevos, cada uno de los cuales recibió brutales golpes de parte de los demás al tratar de subir por la escalera. De esta forma, los científicos se quedaron con un grupo de cinco monos que, a pesar de no haber recibido nunca un chorro de agua helada, continuaban golpeando a aquel que intentara llegar hasta la comida. Finalmente, todos ellos se quedaron en el suelo resignados, mirando a los plátanos en silencio. Si hubiera sido posible preguntar a alguno de ellos por qué pegaban con tanto ímpetu al que subía por la escalera, seguramente la respuesta hubiera sido:

«No lo sé. Aquí las cosas siempre se han hecho así».”

Esto aplica a pie juntillas a nosotros los mexicanos. Han transcurrido 90 años y seguimos sin un régimen democrático, pero sí con un gobierno que todo lo controla,  que todo lo decide y que todo lo aplica a su antojo, es más, hasta el lenguaje lo utilizan al estilo de la Novela 1984, que también se definió en su momento como “dictablanda” o la “dictadura perfecta” (Mario Vargas Llosa). Pasamos por una “partidocracia” y estamos llegando a una “partidictadura”, pero seguimos siendo súbditos:

“De una vez y para lo venidero deben saber los súbditos que nacieron para callar y obedecer y no para discutir y opinar de los altos asuntos de gobierno  .- Bando del Marqués de Croix del 25 de junio de 1767”.

Creo que ya es momento de superar esta situación y ser ciudadanos activos y no ser sólo habitantes pasivos.

Parafraseando un poco a Daniel Cosío Villegas, al presidente se le considera, aun hoy, como el gran tlatoani “el señor del gran poder”, iluminado dispensador de dádivas y favores y puede resolver cualquier problema con solo querer o proponérselo, se aprovechan de nuestra religiosidad, así el presidente es un semidios todopoderoso, y como el mismo Daniel Cosío definía; “México no era una república, sino una Monarquía absoluta sexenal y hereditaria en línea transversal”.

El reto es una verdadera hazaña, con las generaciones anteriores “que así nos hicieron” y con las nuevas que ni siquiera tienen referencias de esta monarquía, dictablanda o dictadura perfecta, en la que nadie lo nota y todo está controlado.

Como México no hay dos, y hasta algunos se atreven a agradecerle a Dios.

 

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