Inteligencia emocional en la empresa: Los seis engranes de la empatía en las organizaciones

En muchas ocasiones he escuchado que la empatía es “ponerse en los zapatos del otro” y tiene gran relación con lo que en realidad es, el problema yace cuando desconocemos que eso es parte de un gran rompecabezas llamado empatía, rompecabezas aún más complejo cuando lo analizamos desde la empresa.

Si la empatía fuera un árbol, la tierra en la que se aferran sus raíces sería el conocimiento de uno mismo. Richard Boyatzis en el texto “validation of a Competency Model for Alcohol Counselors in the U.S. navy” nos comenta que aquellos consejeros que reconocían las señales viscerales de los sentimientos y emociones en su propio cuerpo, eran aquellos más efectivos y empáticos, base para los trabajos donde el contacto humano sea primordial, desde la docencia hasta la administración.

Darwin nos sugería que las aptitudes gemelas de interpretación y transmisión de sentimientos ha jugado un puesto clave en la evolución humana, cosa que desembocó en la creación y cuidado del orden social. El problema está en que esa imitación también aplica en las emociones negativas y si no se tiene control puede iniciar un desastre emocional al formar un círculo vicioso de negatividad.

Cuando se habla de organización, podemos abarcar desde un equipo de fútbol, un personal docente o hasta el personal de una empresa transnacional. En ese contexto, según Daniel Goleman, la empatía se torna más compleja y se necesitan más aptitudes emocionales para poder ejercer, ahora, una empatía organizacional.

Explico, la inteligencia emocional en la empresa maneja diversas aptitudes emocionales necesarias para poder manejar adecuadamente las relaciones y cada una de ellas necesita una base sólida que asegure el desarrollo de dicha capacidad, en el caso de la empatía, necesita de 6 engranes para un óptimo desarrollo, los cuales explicaré brevemente:

El primero y más importante es el autoconocimiento, el cual, como mencionamos, es la capacidad de reconocer nuestras emociones y sentimientos, tanto los positivos como los neutros y negativos.

El segundo es la comprensión de los demás, esto es interesarse de manera activa en las preocupaciones de otros, así como percibir las perspectivas y sentimientos ajenos.

El tercero es la capacidad de poder ayudar a los demás en su desarrollo, esto se logra cuando reconocemos qué necesidades de crecimiento tienen los demás.

El cuarto radica en poseer una orientación hacia el servicio que consiste no sólo en satisfacer las necesidades de un cliente, sino en preverlas y reconocerlas.

El quinto consiste en aprovechar la diversidad a través de poder relacionarte con diferentes tipos de personas y por ende cultivar oportunidades mutuas en una diversa gama de contextos.

El sexto y último es la consciencia política, basado en interpretar las emociones colectivas de un equipo o grupo así como sus relaciones de poder.

Es entonces que nos damos cuenta que la empatía va más allá de sólo ponernos en los zapatos ajenos cuando se habla de un lugar de trabajo. Si necesitas mejorar tu clima laboral empieza a desarrollar tu empatía empresarial.

Si te gustaría que ahondara más en el tema, dando paso a paso de alguno de los componentes de la empatía empresarial, sólo escríbenos en los comentarios.

Si te gustaría recibir en tu lugar de trabajo capacitaciones sobre temas de inteligencia emocional o lenguaje no verbal escríbeme a: j.cabanas@lenguajecorporal.org para mayores informes.

Me despido en esta ocasión con la frase:

 “Evita tratar a los demás como te gustaría ser tratado, busca tratar a los demás como a ellos les gustaría ser tratados”.



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