La educación en la edad media

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Como ya saben, he iniciado hace dos semanas unos muy cortos relatos sobre la educación en las diferentes edades de la historia mundial, en esta ocasión trataré de ir involucrando a México en este proceso histórico, ya que como pueblo, nos tocó el refilón de esta etapa del medioevo, del que aún tenemos algunas reminiscencias.

En la Edad Media, que se inició en diferentes épocas en los diversos lugares del mundo occidental, la educación tuvo tintes muy específicos, ya que al contrario de la anterior etapa, ésta fue muy personalizada y vinculada totalmente con la Iglesia. Todo el conocimiento que se logró acumular durante los dos grandes periodos clásicos de occidente, griegos y romanos se perdió, se ocultó, o se destruyó por parte de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Todo aquel individuo que no profesara la religión era severamente castigado, no importaba la clase social a la que se perteneciera; la Iglesia era juez, jurado y hacedora de leyes en todos los territorios que formaran parte del mundo occidental y oriental en donde esta religión era practicada. En el caso de nuestra historia y de nuestra cultura, es imprescindible conocer cómo se impartió la educación y quiénes eran los personajes que podían educarse y de qué forma lo hacían.

Las clases sociales se dividían en Señores Feudales y siervos principalmente, aunque había otras categorías en las jerarquías del clero. Eran los monjes de las diferentes congregaciones los que tenían el derecho al conocimiento y quienes se encargaban de educar; los educandos en su mayoría, pertenecían a la nobleza y eran enviados por sus padres a las diversas abadías, en donde se elegía a un monje con cierto reconocimiento, por el cúmulo de conocimientos que tenía. Los monjes instructores tenían la libertad de revisar los libros autorizados por cada una de las abadías, que, a través del Abad – que tenía el puesto jerárquico más alto en estos lugares – se les daban instrucciones en relación al método y disciplinas a enseñar, dadas las circunstancias y categorías de cada uno de los títulos nobiliarios.

Así, si el alumno era hijo de un rey, los conocimientos que debería de aprender ese príncipe deberían de ser los propios para un noble de su naturaleza, debía hablar por lo menos tres idiomas vulgares y latín, ya que todos los que se consideraban cultos en ese entonces debían hablar latín, así se identificaban todos en la Europa Medieval, no importando el origen de los pueblos en cada región; de tal forma que los que eran de lo que hoy es España, no hablaban español, se comunicaban en sus lenguas regionales, y los educados hablaban y se comunicaban en latín, al igual que los originarios de lo que hoy es Alemania, Francia, Italia, Grecia, Rumanía, Portugal, Bélgica, Holanda, etc.

Volviendo a lo relacionado con la educación personalizada, un monje, como instructor y maestro, debía saber todas las artes del conocimiento que su pupilo necesitaba conocer antes de volver a su lugar de origen, o para ingresar a una abadía; para esto, hacían recorridos por diversas tierras, para experimentar las diversas actividades, lenguajes vulgares, diversas congregaciones y diversos libros y conocimientos de cada región, esto con la finalidad de en un futuro hacer toda clase de conexiones con los diferentes reinados, ducados, condados, principados, y demás propiedades feudales, ya que también existían las propias del clero, con mucho poder, ya que como se mencionó al inicio, esta Institución era la encargada del manejo del poder por encima de todas las jerarquías sociales, incluyendo a toda clase de nobles.

Se contaba con conocimientos de algunos de los filósofos griegos, en especial con el conocimiento de Aristóteles, aunque no todos los monjes tenían acceso a estos conocimientos y los libros se guardaban muy celosamente en bibliotecas visitadas solo por los monjes encargados de este material y de la impartición del conocimiento. Otros monjes eran solamente copistas, se encargaban de hacer copias de los libros guardados en dichas bibliotecas. Todo era un tabú, aún para los nobles y para muchos monjes; por ejemplo un monje encargado del cuidado de los animales, o de las cosechas, al igual que los ecónomos, o cocineros, no tenían derecho a la educación, solo podían conocer sobre sus ritos y significados de las celebraciones religiosas.

Cabe destacar que la clase desposeída, no tenía ningún derecho al conocimiento, en la mayoría de las ocasiones no podía inclusive dirigir la palabra al Señor Feudal, los abusos y las reprimendas eran fatales en contra de estos siervos, que lo único que hacían era, trabajar las propiedades de los Feudos y pagar la renta de la tierra que habitaban y que pertenecía al Señor Feudal (nobleza, o clero) con trabajo, o en especie.

Lo que vincula todo esto con nosotros los mexicanos, es que cuando los reinos de Castilla y Aragón enviaron a sus emisarios a conquistar este continente, lo que hoy es España todavía vivía bajo el régimen feudal, de tal forma que ese sistema, aunque en su última etapa, se instaló en la Nueva España, surgieron así poco a poco las Haciendas, que no fueron más que una copia de los Feudos europeos, surgieron los peones acasillados, que eran una copia de los siervos, el hacendado era como un Señor Feudal, y la iglesia tuvo todo el poder como en Europa. La educación fue impartida por al menos cien años por las instituciones religiosas, en la propia Colonia, y en el México Independiente, al menos hasta que apareció Juárez con sus Leyes de Reforma.

La educación solo fue para los descendientes de los nobles españoles que estuvieron por trescientos años formando y explotando La Colonia de la Nueva España, con todo el formato de la península ibérica. Surgieron también los talleres artesanales del final del Feudalismo, con sus maestros, oficiales y aprendices, que se convirtieron tanto en Europa, como en América, y especialmente en México, en la mejor forma de educar a los futuros trabajadores. En la actualidad todavía existen esos talleres y sus aprendices y oficiales, como los talleres de los zapateros, talabarteros, carpinteros, mecánicos, de albañiles, etc., donde siempre está el maestro enseñando al aprendiz, al que en la actualidad le llaman “Chalán”.

Este fue un relato rápido, pero con él espero que se interesen en buscar más información, que les permita entender por qué la educación es lo que es en la actualidad. La siguiente semana hablaré de cómo se gesta el Capitalismo y de cómo la educación corresponde a esa nueva forma de ver al mundo y de esa nueva ideología.

¡HASTA LA PRÓXIMA!

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