Nuevo gobierno; rescatemos a las instituciones

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Aprovechando la coyuntura de un nuevo gobierno, con un nuevo enfoque de país, debemos tomarle la palabra de que estará cercano a la gente y teniendo como prioridad a los pobres porque poco a poco los ciudadanos fuimos eliminados de la vida pública.

Aunque aparentemente este sector de la población, no tiene conocimiento integral de estas instituciones, si logramos que éstas sean realmente ciudadanas, el efecto final será que a todos nos beneficiarán; en el combate a la corrupción, manejo eficiente de los fondos públicos, obras y servicios que realmente nos beneficien y resuelvan los problemas prioritarios para el diario vivir, ya no digamos una vida plena y con futuro.

Rescatar instituciones como INE, INAI, CNDH, ¿por qué éstas? Porque su origen estaba contemplado como netamente ciudadanas y fue la causa de su inicio.

Por otro lado, lograr que los funcionarios que lleguen a un puesto de gobierno, sean verdaderos servidores públicos y no que se sirvan de dicho puesto para robar y enriquecerse tal como lo padecemos hasta ahora, y como se dice, cada nuevo sexenio produce “comaladas de millonarios”.

A manera de continuación sobre este tema, me permito insertar el último párrafo del artículo que inició esta defensa de las instituciones que en su momento fueron ciudadanas:

“Solo recordemos que al principio el IFE era verdaderamente ciudadanizado (Tiempos de José Woldenberg Karakowski), la CNDH empezó con la defensa y promoción de los derechos humanos, que ni siquiera estaban contemplados en la constitución y el IFAI , ahora INAI, empezó a abrir la ostra de la información pública -con el mandato de que los sujetos obligados (servidores públicos),deberían entregar la información a los ciudadanos ya que ésta no es propiedad de ellos sino de nosotros.

No debemos dar marcha atrás, sino al contrario, empoderarnos como ciudadanos y que entiendan que los que ostentan el gobierno son servidores, mandatarios y nosotros somos sus jefes, somos los mandantes.

Vale la pena, por ser muy ilustrativo, un párrafo del artículo “Vigilancia Ciudadana” de Gabriel Zaid del lunes 31 de mayo de 2004, página 7A, El Siglo de Torreón:

“Cada Ciudadano (civilizadamente, con ánimo de apoyo a las autoridades y ganas de que la hagan bien) debe asumir que las autoridades están para hacerle los mandados, no al revés. Esto es, literalmente, la democracia. Y, para hacerla efectiva cotidianamente se necesitan mecanismo externos que permitan a cualquier ciudadano vigilar, proponer y denunciar.”

Como es sabido, este tipo de instituciones se crearon por haber ingresado a México a la globalización, y convenios internacionales como con la Unión Europea, que exigía o exige que haya democracia en los países firmantes y respeto a los derechos humanos, pero también por la presión y lucha de la sociedad civil organizada, que hasta la fecha sigue.

Como ejemplo empecemos con el IFE:

El inicio del IFE fue en 1991, aunque surgió originalmente como un órgano más del gobierno,:

Poder ejecutivo: Presidente del IFE, el Secretario de Gobernación.- Gutiérrez Barrios.
Poder legislativo: Miembros del Congreso
Poder Judicial: Magistrados.- (Ministros de la SCJN)

Los cambios sucesivos llevaron a la ciudadanización del mismo y aquí fue donde se dio la coyuntura para que la sociedad civil organizada fuera una parte activa en la participación, impulsar la democracia y el respeto a los derechos humanos: por ejemplo la alianza de muchos ciudadanos y muchas organizaciones lograron que el IFE fuera manejado por ciudadanos y ya no por los órganos de gobierno.

Este nuevo IFE empezó con ciudadanos, el ejemplo más significativo puede ser José Woldenberg Karakowski, que inició como Consejero Ciudadano del Consejo General del Instituto Federal Electoral (IFE) de 1994 a 1996. Fue designado por la Cámara de Diputados Consejero Presidente del Consejo General del mismo Instituto, cargo que desempeñó del 31 de octubre de 1996 al 31 de octubre de 2003.

Posteriormente el supremo gobierno buscó la manera de anular a los ciudadanos en el IFE y se ideó la fórmula de repartirse a los consejeros de manera proporcional a la cantidad de representantes de cada partido (de cada partido, no de nosotros los ciudadanos) en las cámaras y pasó de ser un instituto ciudadano a uno de cuotas y cuates.

A nivel de consejos distritales y locales, los ciudadanos pasaron de ser Consejeros ciudadanos a consejeros electorales y se acabó el ciudadano, se convirtió en ”funcionario” que solo hará lo que la ley le permita y ya no es un simple ciudadano que pueda actuar en todo lo que la ley no lo restrinja.

En cuanto al instituto electoral, aun antes de ser INE, se le restringieron una serie de funciones y se le ató las manos con leyes, reglamentos y acuerdos, y aquí vale la pena mencionar que ni el IFE ni ahora el INE hacen las leyes, éstas las hacen los políticos por medio de sus partidos y o franquicias y sus diputados, pero como la generalidad no conoce nada de esto, siempre dice que el INE permite , hace, tolera y es el culpable de tales trapacerías, por ejemplo, “El INE les da millones y millones de dinero a los partidos”, cuando son estos los que se reparten el botín, “el INE le dio el puesto de diputado, senador o presidente a tal persona”, pero el INE es un órgano administrativo atado de manos con las leyes de los partidos y quien califica las elecciones es el ahora famoso Tribunal Electoral, que ni siquiera se compara ni con la “Tremenda Corte”.

Continuando la historia de la sociedad civil, como ejemplo, a partir de 1994 y con el apoyo de la ONU, se creó la Alianza Cívica, A.C., una verdadera alianza de ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil para observar las elecciones en México, se observaron a las autoridades de los tres niveles de gobierno, a los medios de información, a los partidos políticos, a las autoridades electorales, etc.

Se crearon a partir de aquí los instrumentos técnicos y humanos y se hicieron encuestas, sondeos de opinión, tendencia del voto, comportamiento en la equidad o no de la radio, prensa y televisión, los observadores eran reclutados dentro de la ciudadanía, capacitados, organizados y coordinados por puro ciudadano, se crearon programas para la promoción del voto y participación ciudadana, en todos los medios, fueron programas ciudadanos impresionantes, demasiado hermoso para que el sistema lo dejara.

Otra vez, el gobierno buscó la manera de anular a los ciudadanos y lo logró, “¿quieres observar las elecciones?, yo por medio del INE te diré si puedes o no” y además tus observaciones no son vinculatorias, es decir no tienen ningún efecto sobre las elecciones, o sea nada.

Y así podríamos continuar, no nos dejan participar, opinar y decidir, ejemplos sobran.

Son demasiados los hechos de anulación de la ciudadanía, de ahí la urgencia de rescatar estas instituciones si queremos avanzar en este país.

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