¿A poco no…? El orgullo de ser mexicanos

¿A poco no es cierto que los funcionarios públicos cargan con la mayor responsabilidad de hacer de México un mejor lugar para vivir, pero los ciudadanos debemos cumplir con lo que nos toca? Esto no se limita al pago de impuestos y a obedecer las leyes; en el hogar, las calles, el trabajo, etcétera, todos los mexicanos debemos actuar convencidos de que está en nuestras manos la construcción de un mejor país. Y si no queremos repetir los errores del pasado, nuestra actitud debe ser acorde a las nuevas realidades. ¿Cuáles podrían ser algunas características de los mexicanos?

La primera: llegar a tiempo a todos nuestros compromisos. No estamos para desperdiciar recursos y el tiempo es el más valioso, por ello, ya basta de la impuntualidad; y también de desidia: no esperar a mañana para hacer lo que se debe en el momento que se requiere, sacudirse la pereza y entrar en acción. Ser puntual y evitar la desidia, son los primeros pasos hacia algo de mayor relevancia: el trabajo en equipo. Debemos aprender a realizar tareas colaborativas, dejar los protagonismos de lado y aprender que no importa quién realizó la anotación, porque lo valioso es el triunfo de todos.

Es básico también tener una gran disponibilidad para el cambio; las circunstancias así lo exigen. No podemos aspirar a que cada día sea “lo mismo”; por el contrario, tenemos que huir de la rutina y hacer de cada jornada algo extraordinario. El desorden externo siempre obedece a una falta de orden interior. Necesitamos ser ordenados, mantener nuestros lugares limpios, donde cada cosa tenga un lugar y éste se respete. Aquí debemos incluir nuestra salud y la del medio que nos rodea, practicando un ecologismo que comience con nosotros mismos, lo que implica ser ahorrativos, moderando nuestros impulsos por consumir aquello que en verdad no necesitamos.

Otra característica debe ser la constancia. ¿Cuántas ideas nos pasan por la mente, las ponemos en acción y luego las abandonamos por nuevas ideas? Una más es la responsabilidad: urge que todos encaremos nuestras tareas con total compromiso y cuando haya un error, salgamos a asumirlo y a corregirlo bajo la convicción de que el problema no está en equivocarse sino en no encarar el yerro y sus consecuencias, lo que implica el cultivo de la honestidad. Y para desarrollar esas capacidades, debemos estar preparados, tomando las riendas de nuestra propia formación. Jamás saldremos adelante sin educación y ésta es la tarea más importante que tenemos todos los mexicanos.

Es muy importante entender que no podemos esperar a que el resto del mundo cambie, para luego hacerlo nosotros. Debemos ser proactivos y mostrar una actitud distinta, convencidos de que toda transformación importante comienza con nosotros mismos. Asimismo debemos ser respetuosos, entender que el otro es distinto y no por eso está necesariamente equivocado. Ello no significa que no intentemos sumarlo a los esfuerzos por hacer de México un mejor país, sino entender, dadas sus características personales, cómo puede ser la mejor forma de que colabore.

Para que podamos cultivar esas y otras características, es de suma relevancia que comprendamos que nada hay más importante que nuestra Patria. Por eso, en vísperas del mes patrio, conviene reflexionar –y actuar en consecuencia- en la necesidad de ser generosos, responder por nuestro medio ambiente y por los que nos rodean, con gran confianza en nosotros mismos y en lo que hacemos, sintiendo y demostrando el profundo orgullo de ser mexicanos. ¿A poco no…?

 



Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *