Mapa del libro humano: Gilberto Prado Galán

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Hay libros que por su excentricidad no llaman tanto la atención; sus  títulos, sus temáticas y sus formatos los hacen merecedores a un prejuicio que los puede sepultar inmediatamente en las librerías de viejo más inhóspitas y escondidas de una ciudad.

Gilberto Prado Galán, brillante ensayista y palindromista lagunero, conocido por su peculiar habilidad por armar frases y palabras que se leen igual al derecho y al revés, fue el mentor de este pequeño libro de 164 páginas que llamó célebremente mi atención por un reciente interés que he tenido en conocer de manera básica el funcionamiento de nuestro cuerpo.

¿Por qué no tomé un libro de texto de medicina o de endocrinología o, aunque sea de biología? Porque el tedio y los tecnicismos y mi pereza mental no podrían resistir a esos mastodontes cargados de información y de complicados laberintos lingüísticos.

A partir de una reseña que encontré en el blog de Jaime Muñoz Vargas, que por cierto fue el anzuelo que me motivó a abrir las páginas de este libro, entendí que la poesía puede estar presente en cualquier momento y lugar, supe que “esternocleidomastoideo” es la prueba de que el tamaño en las palabras no importa, porque éstas tienen la habilidad de monopolizar el mundo con el monosilábico “no”, o hasta anunciar la muerte en vida con el dolor de ese músculo.

Muñoz Vargas dice en su reseña: “Prado Galán, fascinado desde siempre por el funcionamiento de la máquina, suma con éste, pues, dos aproximaciones a la fachada y a los interiores de la criatura que somos. Las ha cristalizado, como ya dije, desde una perspectiva literaria, irrenunciablemente poética, sin descuidar el fondo de conocimiento profundo que caracteriza a los ensayistas de mejor cuna.”

Creo que mejor no se puede describir lo que Mapa del libro humano representa. Prado Galán presume su impecable habilidad para hacer de algo complejo y rebuscado algo poético y rico en conocimiento, hace sentir especial al lector al revelarle secretos del cuerpo que por más obvios que parezcan muy pocos se dan el tiempo de analizar.

Te dice que los huesos impares del cuerpo son muy pocos pero que su importancia es tal que protegen a órganos imprescindibles como el cerebro, el corazón y los pulmones. Te anuncia con suma elegancia que nadie en occidente nota a las axilas como una zona erógena que motive a ser besada y olfateada con intenciones pre coitales, te afirma que las mismas mujeres occidentales se desprenden con total sadismo de jardinero el pelambre asentado en esta infravalorada área corporal porque corrompe los principios elementales de belleza y higiene.

“Caminamos a favor del lado donde tenemos la cara. Esto significa que, desde la perspectiva anatómica, estamos puestos en el mundo para enfrentar las cosas, para encararlas”.

Gilberto Prado, con este libro, encaró a la ciencia y la retomó con poesía y con encanto y con una clase de altura medieval. Construyó una serie de ensayos claros, atestados de bibliografía relacionada con enormes poetas como Miguel de Unamuno y de relevantes científicos como Camilo Golgi. Demostró la razón por la que, alguna vez, ganó un premio en el que el jurado estaba conformado por Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes y Eduardo Galeano.

Mapa del libro humano es un texto de valor histórico que merece ser leído y olfateado para entender que la anatomía también puede ser poética sin dejar el formalismo y la complejidad de su ciencia.

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