El diario

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Diario secreto de Miguel Rodriguez

Ubicación: desconocida

Fecha: 27 de Octubre de 2015

“He estado huyendo desde hace dos años, solitario, evadiendo las sombras y los ojos de los extraños. Me he vuelto invisible para mantenerme a salvo ¿Estaré seguro ahora que estoy solo en la habitación? Afuera llueve y la gente camina bajo sus paraguas: felices, tristes, acompañados o solitarios, pero ninguno de ellos vive con el miedo con el que vivo yo.

Conseguí alojamiento en un lugar en donde el dueño no hace muchas preguntas si le pago lo suficiente, sin embargo sé que en ocasiones, cuando me visita para cobrarme la renta se pregunta la razón por la cual dejo todas las luces prendidas. Él ve en mis ojos el miedo que siento y sé que en ocasiones quiere preguntármelo pero no lo hace, es un hombre listo que evita los problemas, ojalá yo lo hubiera hecho.

Fecha: 31 de Octubre del 2015

“En este día es cuando más siento que se acerca a mí, cada que salgo a la calle veo a niños y adolescentes vestidos de sus monstruos o superhéroes favoritos, pero ninguno de ellos se parece a lo que yo he visto, pero sobre todo los veo y pienso que quizá me hacía falta un superhéroe que pudiera salvarme.

Justo antes de llegar a la calle en donde se encuentra mi departamento, sentí que alguien me seguía, volteé, temeroso y preparado para correr, pero no había nadie y sólo camine más rápido para llegar a mi piso. Al dar la vuelta en la calle el alumbrado público empezó a fallar hasta que se apagó totalmente, como si fuera una broma de un tipo barbudo sentado en una nube en forma de sillón viejo, me lo imaginé riéndose de mí y eso me hizo esbozar una sonrisa que desapareció en el momento en el que vi que del otro lado de la calle había una figura de una persona, vestía una gabardina y una especie de sombrero antiguo.

Para llegar a mi departamento debía cruzar a lado de esa figura, dudé un momento pero logré armarme de valor y crucé la calle. Pase a lado de él y justo cuando creí que había superado aquel obstáculo esa figura tomó mi brazo. Traté de liberarme pero era imposible, me había tomado con una fuerza que no creí que fuera posible que una persona tuviera, era algo de otro mundo. Mi esfuerzo fue insuficiente y mis fuerzas se fueron desvaneciendo, cuando por fin dejé de luchar aquella figura se acercó a mi oído, yo cerré los ojos y recé, esperando que mi final fuera rápido y poco doloroso. Aquella figura se acercó y me susurró –Él sabe que estás aquí, él lo sabe todo, Miguel-

Desperté, como si hubiera estado dormido durante bastante tiempo, un hombre con gabardina estaba de pie frente a mí preguntándome la hora, desorientado levanté mi brazo derecho y le di la hora, se marchó y yo retomé mi camino a mi departamento.”

Fecha: 15 de Noviembre de 2015

He abandonado el trabajo temporal que había conseguido en una tienda de abarrotes, no pagaban mucho pero sí lo suficiente para subsistir. Sin embargo las cosas habían empeorado, cada vez veía la cara de los clientes deformándose de manera horrible, era como si me estuviera volviendo loco, trataba de disimular que no veía nada, pero hace dos días las cosas me sobrepasaron y no pude soportarlo más.

Me encontraba trabajando como siempre, acomodando nuevos productos en su respectivo estante, eran apenas las 10 de la noche, mi turno había empezado a la 6 de la tarde y aún me faltaban 4 horas más para poder terminar mi jornada. Mientras trabajaba escuché que la puerta emitía el sonido particular (plim) que hacía cada vez que un cliente entraba o salía. Giré para ver al cliente entrar y casi caía del shock al ver su cara: tenía las cuencas de los ojos vacías, la boca con pocos dientes y la piel de un tono gris como en estado de descomposición. Su ropa era la de una señora cuarentona normal, pero su cara era de algo salido del mismo infierno.

Intenté disimular que no la veía pero a través del rabillo del ojo podía notar que se acercaba, volteé apresurado y esa cosa había desaparecido. Lancé un suspiro de alivio y volví a mi trabajo, en el momento en el que intente acomodar una lata de jugo de tomate en su lugar sentí la mano esquelética de algo, giré y vi la misma cara deformada que había visto hace un instante. Me quedé inmóvil, se acercó a mí y me miró a los ojos con sus cuencas vacías –Él ya está aquí, no puedes huir Miguel, él lo sabe todo-. Sin pensarlo, golpeé a esa cosa con la lata de jugo de tomate, la lata explotó y yo salí corriendo hacia mi departamento.

Ese mismo día, más tarde después de lo ocurrido, recibí una llamada de mi jefe gritándome acerca de haber golpeado a una clienta en la cara con una lata.”

Narrador: Nos encontramos en la sala del departamento de Miguel Rodriguez, él se encuentra recordando lo que le ha ocurrido hace dos días en su antiguo trabajo. La situación lo ha superado, sentado en su viejo sillón se siente como si fuera Dios y empieza reír y burlarse de sí mismo. Miguel ríe hasta que su risa se empieza a extinguir, cae al piso y la risa se convierte en el llanto de un bebé, Miguel no recuerda haber llorado nunca de la manera en la que actualmente lo está haciendo. Llora hasta que se queda dormido y quizá Miguel no lo recordará porque morirá esta misma noche, pero justo antes de que cayera en un sueño profundo escuchó que la puerta de su closet se empezaba a abrir, lentamente y el chirrido que la puerta ocasionaba rompía el silencio de que reinaba en aquel departamento, lo último que Miguel pensó, de una manera inconsciente, antes de que la oscuridad lo devorara fue “Él está aquí”.

Cuaderno de notas del detective Borja

Ubicación: departamento de Miguel Rodriguez

Fecha 16 de Noviembre de 2015

“En la madrugada del 16 de noviembre recibimos la llamada de un arrendatario local para quejarse de uno de sus inquilinos, la queja iba dirigida a que estaba haciendo ruidos excesivos y que en ocasiones escuchaba gritos. Se envió a una patrulla ya que no se consideró como algo de suma importancia.

A las 3 de la mañana recibí una llamada de mi compañero Castelo acerca de un homicidio que había ocurrido en un departamento de la calle esmeralda. Cuando llegué a la escena del crimen el lugar olía a muerte por todos lados, el lugar estaba desordenado, había signos de lucha y encima de un sillón viejo había grandes manchas de sangre.

La víctima se encontraba descuartizado en la cama de su cuarto: todos sus dedos habían sido cortados, uno de sus brazos fue encontrado encima de la mesa del comedor. Debajo del cuerpo del occiso se encontró un diario que tenía varias hojas llenas, empezaba desde el 15 de agosto de 2013 y finalizaba el 15 de Noviembre de 2015 con una sola frase al final de la hoja “Él viene por mí, él sabe dónde estoy, él lo sabe todo.”

Castelo: ¿Qué mierda crees que haya pasado aquí? Preguntó con cara de desconcierto y asco. Esto no parece un simple homicidio –continuó- parece una puta masacre.

Caminé por la habitación sin contestar a sus preguntas.

Castelo: No hay signos de allanamiento, no se han encontrado huellas en ningún lado ¡Y qué clase de persona puede hacerle esto a otro ser humano!

Borja: Esa es una buena pregunta. Contesté mientras observaba el diario detenidamente, su contenido era mierda pesada, parecía un libro de terror o un diario de un psicótico.

Quién era “Él” era la pregunta que me devoraba por dentro, “Él lo sabe todo”, pues “Él” sería de mucha ayuda para resolver esto.

La lluvia empezó a empeorar y trajo consigo una fiesta de relámpagos, uno de ellos iluminó la habitación de la víctima, todos los que nos encontrábamos ahí nos quedamos atónitos al ver que toda la pared estaba llena de una palabra, todo escrito con sangre, probablemente de la víctima. “Jericó”, era lo que estaba escrito en las paredes de aquella habitación.

Llenamos todo el papeleo que había que llenar en estos casos, la investigación continuaría a mi cargo. Me dirigí a mi casa, mi esposa e hijos ya se habían ido al trabajo y a la escuela. “Jericó”, esa palabra retumbaba en mi cabeza mientras trataba de dormir. Mi mente quedó en blanco y una frase asaltó mi cabeza de repente, “Él sabe dónde estás, él lo sabe todo” y de un momento a otro ya no me sentía tan solo en esa habitación…”

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