Ciudades Desiertas

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Si hay un libro que destroza con encanto e ingenio la mentalidad y el modo de vida en los Estados Unidos, ése es Ciudades Desiertas de José Agustín.

Etiquetado como miembro de “la onda”, José Agustín es un escritor mexicano que luchó para exponer sus ideas sin ser censurado, sin ser etiquetado como un drogadicto con ideales comunistas y fuera de proporción. Lecumberri fue su hogar durante varios meses, ¿La causa? Exceso de marihuana en su departamento, marihuana que fue plantada para achacarle tal delito. Él sólo tenía lo necesario para ponerse su respectiva y tranquila pachequiza.

Eligio, macho cabrío y hombre ejemplar, es abandonado de la noche a la mañana por su esposa, quien decide irse a participar a un programa de escritores  en un pueblo recóndito de los Estados Unidos.

Ciudades Desiertas es una novela que se lee de principio  a fin con un ritmo sobresaliente. El humor negro y agudo que utiliza José Agustín es capaz de arrancarle una carcajada a cualquier mimo con la boca cosida. Eligio, con su lenguaje florido y su personalidad visceral y su manera de amar tan posesiva y fuera de norma, lleva al lector a disfrutar de una forma  inusual, la perfecta construcción de un personaje.

Por otra parte, Susana muestra el lado indómito e incorruptible de la mujer, muestra características de avanzada, de una mujer que sin importar marido, costumbres, tradiciones o matrimonio, decide ir a perseguir su sueño, decide desprenderse de la cotidianidad y la rutina por algo más grande y valioso.

Si tuviera que definir esta novela, diría que es una historia feminista con arranques ofensivos, gloriosos, reales y comiquísimos contra los Estados Unidos.

La edificación de Eligio y Susana y de Ciudades Desiertas en general, es la consecuencia de una pluma desinteresada, irreverente, crítica, aguda, irónica, escatológica y fuera de todo lugar común.

José Agustín no ha sido, ni será condecorado con los premios fastuosos que se han llevado escritores como Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa. Pero de lo que sí estoy seguro, es que su obra pasará a la inmortalidad por su impecable forma de narrar la cotidianidad y la fantasía y la realidad de un país atrasado y de un futuro incierto. Será recordado por sus tórridas y álgidas historias de amor. Será admirado por sus finos y poderosos gustos musicales y será releído por su entrañable manera de retratar la eternidad que vive en su cabeza.

Ciudades Desiertas, un libro obligatorio para cualquier mexicano resentido con los Estados Unidos  y para  cualquier persona que ame con inseguridad y posesividad y recelo y violencia; un libro para alguien que ame con toda el alma.

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