Dudé mucho sobre escribir de este tema porque sé perfectamente que lo más probable es que toque algunas fibras sensibles de las nuevas generaciones musicales. Tanta fue mi duda sobre este tópico, que no sabía ni cómo iniciarlo, y no quería caer en el típico “la música de antes era mucho mejor que la de ahora” porque, aunque si bien es cierto, muchos ni siquiera se hubieran dado la oportunidad de leer este texto con un inicio como ese.

Pero bueno, a final de cuentas decidí abordar este escabroso tema, todo gracias e inspirado en que algunos días atrás, mientras escuchaba una rola de The Offspring que le da  título a este escrito, me puse a pensar que hoy en día, en verdad los chicos no están bien (the kids aren´t alright). La verdad es que nunca lo han estado, ni hoy, ni antes, nunca, siempre han sufrido de un montón de problemáticas, lo hacíamos antes y lo seguirán haciendo siempre.

Problemas existenciales, consumo de alcohol o drogas, relaciones familiares complicadas, divorcio de sus padres, hogares rotos (broken Home) y una larga lista y casi interminable de etcétera, etcétera, etcétera.

Sufríamos, dudábamos, llorábamos….justo como los chicos de estas generaciones, pero había una diferencia, teníamos quien acompañara esas situaciones difíciles de nuestros dulces 15…..o 16….o 17, ese aliado que siempre nos hizo sentir y pensar, que no estábamos solos, que había un montón de muchachos pasando por una situación como la de nosotros. Así es la música.

En mi caso fue el rock quien me levantaba en momentos complicados, quien con gritos, guitarrazos y sacudidas de melenas, me enseñó que no estaba solo, que no era el único batallando con esos demonios internos, propios de la adolescencia y que a veces eran más simples de lo que parecían. Otras, en verdad, eran una patada en el trasero con botas industriales, casquillo y estoperoles de pico, realmente doloroso.

Tuve a bien encontrarme con muchísimas bandas que, en sus letras, me platicaban de esos mismos problemas por los que atravesaba, haciéndome ver que ellos también estuvieron allí, sufriendo por lo mismo, batallando por lo mismo, dudando de lo mismo.

Hoy en día, los problemas son similares, pero el panorama musical no lo es. La música y el rock se llenan de letras a veces muy triviales, los oídos de las nuevas generaciones se entregan a ritmos y sonidos que no ofrecen  nada que no sea más que perderse en mover sus cuerpos al ritmo de un beat sucio y repetitivo. Los géneros musicales ahora  solo incitan la búsqueda del placer corporal, pero no la tranquilidad interior, además, las letras nos hablan de nada y llenan nuestros cerebros con frases huecas.

Y no quiero sonar extremista, ni mucho menos pesimista, sé que las nuevas generaciones tienen tanto qué decir, un montón de cosas qué desahogar, pero falta ese sonido que se exprese por ellos, una voz, un solo de guitarra, una canción, así como lo tuvo mi generación, y la tuvieron quienes estuvieron atrás de la mía y las generaciones, que inclusive estuvieron aún más atrás.

Por último, concluiré citando una frase, que cierta ocasión tuve a bien escuchar en Los Simpons, solo que en una versión personalizada: “Mi viejo rock ya no es lo que era, ya no es lo que era, ya no es lo que era.” En fin, lo repito, los chicos no están bien……y la música tampoco. Salud.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here