¿A poco no…? El México que ya no debe ser

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¿A poco no recuerdas que el pasado sábado se cumplieron 25 años de aquel 26 de marzo de 1994 cuando el candidato del PRI  a la Presidencia Luis Donaldo Colosio fue asesinado? Fue justo 20 días después de pronunciar el discurso en el que pintó su raya y se deslindó del pasado autoritario y antidemocrático de su partido. A 25 años de distancia, algunos enunciados de su discurso que hoy siguen vigentes:

“Veo un México con hambre y sed de justicia; un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían servirla; de gente  afligida por abuso de autoridades y la arrogancia de oficinas de gobierno”. Y sí, hoy hay más pobres que un cuarto de siglo atrás, hay más mexicanos agraviados por la falta de justicia y el exceso de abuso de las autoridades. Colosio dijo lo que hoy podemos repetir todos: “México quiere democracia, pero rechaza su perversión: la demagogia”.

Esa demagogia ancestral propia de la clase gobernante y de la que ningún partido pudo deprenderse con los cambios de régimen: ni el PAN, ni el PRI en su regreso ni Morena en sus casi cuatro meses en el poder. Quienes nos gobernaron en 25 años tampoco hicieron suyas las palabras de Colosio: “Expreso mi compromiso de reformar el poder para democratizarlo y acabar con cualquier vestigio de autoritarismo”.

Habrá que ver si el gobierno de la 4T sí lo logra, como lo prometió su líder, aunque hasta hoy, no hay señales que alienten el optimismo. Pero la gestión apenas empieza y cabe la posibilidad de que podamos ver, como lo previó Colosio, “el México de las esperanzas que exige respuestas y ya no puede esperar; el cambio con rumbo y con responsabilidad ya no puede esperar”.

Qué tanto se mitificó a Colosio después de su muerte, es un tema polémico; pero su discurso sigue vigente y coincide con la intención de AMLO de “cerrar el paso al influyentismo, la corrupción y la impunidad”; además AMLO debe saber que “el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder. Si la 4T hace suyas esas palabras y las convierte en acciones, podrá evitar el regreso al indeseable pasado. Pero para ello, recordemos la advertencia: “Nadie podrá asegurarnos un papel en la transformación del país si nosotros no luchamos por él”. Sólo así vamos a erradicar el México que ya no debe ser. ¿A poco no…?

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