¿A poco no…? Hágase la austeridad en los bueyes de mi compadre

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A poco no... Hágase la austeridad en los bueyes de mi compadre red es poder

¿A poco no has escuchado el mexicanísimo dicho “Hágase la voluntad de Dios en los bueyes de mi compadre”? Pues esto parecen decir los diputados locales que le exigen austeridad, cuentas claras y resultados efectivos a los poderes Ejecutivo y Judicial, pero ellos en el Legislativo planean y ejercen su presupuesto sin eficacia, transparencia ni rendición de cuentas. Prueba de ello es que en 2018, 23 congresos locales gastaron mil 233 millones de pesos más de lo presupuestado, es decir, 15% por arriba de lo que ellos mismos se autorizaron. Además destinaron el 12% de su gasto a ayudas sociales, sin tener atribuciones legales para ello.

Esta información se desprende del análisis del IMCO, Instituto Mexicano para la Competitividad, a las legislaturas estatales, y revela que, en lugar de asignar el gasto público a las verdaderas necesidades de la población, destinan los presupuestos a actividades no sustantivas. Ante la tentación de mal gastar el dinero que no les cuesta ganar a nuestros diputados, el IMCO propone que el ejercicio del gasto de los congresos se dé con parámetros claros de actuación, apegados a la legalidad, transparencia y austeridad y que los recursos públicos garanticen la atención a las auténticas prioridades sociales.

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También se debe eliminar el gasto para ayudas sociales y destinarlo al estricto cumplimiento de sus funciones; aprobar presupuestos que atiendan las necesidades de la población; planear mejor el destino del erario y no gastar más de lo aprobado. Los datos de análisis sobre los 32 congresos están en el Informe Legislativo 2019 y puede consultar por cada una de las legislaturas, en particular las de Coahuila y Durango, en www.imco.org.mx/finanzaspublicas/

Los diputados deben saber que profesionalizar la labor legislativa permitirá mejorar el sistema de pesos y contrapesos entre poderes para fortalecer el desarrollo democrático, con el fin de cambiar el deprimente panorama de gastos inútiles, ineficiencia y criminal derroche en que incurren los desilusionantes congresos locales, por el alentador horizonte de la austeridad, eficiencia y calidad legislativa que deberían practicar nuestros presuntos representantes populares y acabar con la consigna que cínicamente parecen enarbolar, de: “Hágase la austeridad en los bueyes de mi compadre”. ¿A poco no…?

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