¿A poco no le pasa de noche a la mayoría de los mexicanos la efeméride de ayer y lo que se celebra? Sí, el Día de la Bandera. Y es que hace 199 años, 24 de febrero de 1821, Agustín de Iturbide enarboló la que es considerada la primera bandera de nuestro país: la  Bandera del Ejército Trigarante o de las Tres Garantías que fue confeccionada en 1820, con tres franjas diagonales y una estrella en cada una, que representaban las tres garantías: el color blanco significaba la pureza de la religión católica; el verde, el ideal de independencia de México; y el rojo, la unión nacional entre mestizos, criollos y peninsulares. Hoy el verde representa la esperanza, el blanco la pureza de los ideales y el rojo la sangre derramada por nuestros héroes.

La bandera, el himno nacional y el escudo, son los símbolos de la Patria que cada  vez se honran menos. Esto nos lleva a recordar la frase de John F. Kennedy que debemos hacer nuestra: “No pienses en lo que tu Patria puede hacer por ti, sino en lo que tú puedes hacer por tu Patria”, sentencia que debe llevar a la reflexión en torno a la mentalidad mexicana conformista, indolente y apática, que aún priva en algunos sectores de la población. La pobreza material, cultural y espiritual obliga a un compromiso de lucha por el cambio de actitud y a la exigencia social de renovar a las instituciones carentes de credibilidad que atraviesan por una crisis moral.

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Situaciones como no saber trabajar en equipo, no organizarnos adecuadamente, la dificultad para la coordinación de esfuerzos, la cultura del “no pago”, la falta de una mentalidad triunfadora, el paternalismo, el conformismo y la mediocridad, así como la impunidad y la corrupción, hacen necesario que todos hagamos un esfuerzo para transformar el círculo vicioso de nuestras limitaciones individuales y sociales, en un círculo virtuoso tan amplio como nuestra voluntad, imaginación y creatividad.

Todos somos el cimiento para construir esa nueva actitud que lleve a prepararnos y enfrentar con éxito los retos que nos deparan los actuales tiempos. Hay mucho qué hacer por nuestro país y este día es propicio para recordar y refrendar el compromiso por la nación, haciendo a un lado el conformismo, la indolencia y la apatía y comprometernos con el activismo cívico, la participación social y la actitud proactiva, positiva y propositiva, sin importar el esfuerzo que se requiera para adquirir esa nueva mentalidad que fortalezca la unidad social que impulse los cambios que exigen los nuevos tiempos y así demostrarle con hechos, nuestro amor a la Patria. ¿A poco no…?

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