¿A poco no…? Sindicalismo al servicio del poder político

0
131

¿A poco no es indignante el sindicalismo a la mexicana que ha servido más para enriquecer asquerosamente a sus líderes que para defender las causas laborales? Esto, no obstante que la reforma a la Ley Federal del Trabajo, aprobada recientemente en la Cámara de Diputados, garantiza la libertad sindical, con voto libre, secreto y directo para elegir a sus dirigentes. Así, las viejas centrales obreras se debilitan ante los cambios que anticipa la reforma: baja el número de contratos registrados por CTM, CROC y CROM, y llega la Confederación Internacional de Trabajadores, de Napoleón Gómez Urrutia, así como Petromex, que le da la pelea al gremio petrolero de Carlos Romero Deschamps.

Lo cierto es que el sindicalismo mexicano, a diferencia de lo que sucede en la mayoría de los regímenes democráticos del mundo, no tiene la misión de proteger los intereses de los agremiados, sino de preservar los privilegios de la cúpula del poder, a costa del bienestar de la clase trabajadora. A las organizaciones gremiales, al igual que al gobierno les conviene que se preserve la pobreza para mantener la red clientelar electoral que les aseguren los votos para mantener el statu quo.

El costo más grave en la incorporación de los sindicatos a la maquinaria del sistema electoral es el bienestar de los trabajadores porque, para poder acceder a los privilegios que disfrutan sus dirigentes, han renunciado a la defensa de sus agremiados. Los sindicatos hoy tienen poca representatividad pero han afectado los derechos laborales de la mayoría, generando en gran parte las condiciones de pobreza y bajos salarios que enfrenta el país y saben que juegan un papel en cada elección, pues de ellos depende garantizar los votos que pueden dar la victoria.

La frase ‘Lo importante no es cambiar de amo, sino dejar de ser perro’ viene bien en este caso, en el que no se trata de pasar del corporativismo del PRI al de Morena; se debe transitar del patético borreguismo gremial, a la auténtica y democrática libertad sindical. Una situación que no cambiará mientras los sindicatos sigan al servicio del poder político y no al de los trabajadores. ¿A poco no…?

¿A poco no…? La irrefrenable voracidad bancaria.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here