Algunas consideraciones sobre la primera Feria del Libro Región Laguna

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El sábado pasado terminó la primera feria del libro Región Laguna, y los resultados, sinceramente, me sorprendieron. Desde que nos hicieron la invitación para participar como expositores y luego de no poder concretar una presentación de mi libro dentro de los eventos de la feria, mis expectativas eran pocas.

Un día antes del inicio de la feria fuimos a montar los stands que nos correspondían. El espacio del Centro de Convenciones de la Expo Feria de Gómez Palacio me pareció demasiado grande para la cantidad de expositores que asistimos, sin embargo, después del primer día del evento, al platicar con algunas personas involucradas de manera directa en la organización y al observar la cantidad de asistencia, sobre todo de alumnos de distintas escuelas de La Laguna, reconsideré algunas impresiones sobre el espacio en el que llevaron a cabo la feria.

La intención de todos los involucrados es que la feria no sea una llamarada de petate y que le sigan más ediciones, por lo tanto, me parece acertado el espacio de la Expo Feria para realizar un evento que pretende crecer año con año.

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La cuestión del traslado de las personas a la Expo Feria es un tema aparte, que atañe a otras circunstancias, como el deficiente servicio de transporte público de la región, en especial de La Laguna de Durango, pero lo cierto es que escuché a algunos asistentes quejarse sobre las distancias que se tienen que recorrer para llegar al recinto, y a mí me queda la duda, ¿el TSM no es visitado por miles de personas desde distintos puntos de La Comarca Lagunera cada que hay un partido del Santos, sin importar la fecha o el horario? Me parece atinado el lugar escogido para la primera feria del libro. Lo que sí se puede hacer para acercar eventos propios de la feria, es proponer algunas actividades en otros espacios, quizá más céntricos o accesibles para distintos públicos.

Por otra parte, los invitados a la feria resultaron de gran calidad, tanto los locales como los foráneos, lo único que considero pertinente señalar al respecto es que se tiene que trabajar más en la generación de espacios para el diálogo con escritoras, gestoras, editoras y académicas, pues al hacer un rápido balance, de las cuatro presentaciones de libros apoyadas por el FCE, sólo una fue de una mujer, la del libro Francisco J. Múgica. El presidente que no tuvimos, de Anna Rivera Carbo.

La Primera Feria del Libro Región Laguna deja un buen sabor de boca. El hecho de que existan iniciativas de este tipo, donde el fomento a la lectura, la venta de libros, la bibliodiversidad y las propuestas de diferentes eventos culturales, como presentaciones de libros, charlas y talleres, y que se celebre todo lo involucrado alrededor de la cultura del libro, es fundamental para creer en la posibilidad de construir una sociedad más justa; y sobre todo, la exposición de estos espacios a miles de alumnos de distintos grados escolares, a personas que son por completo ajenas o indiferentes a la lectura, refiriéndome a ésta como una alternativa de diversión, es algo que se debe valorar y seguir incentivando.

A pesar de las cosas que se puedan señalar, las mínimas, como el espacio y distribución de los stands de los expositores, los horarios y la falta de difusión de algunos eventos que no tuvieron al público óptimo y fueron desaprovechados, y otras que no me corresponde a mí abordar, el respiro cultural que un evento como este ofrece a La Laguna es loable por todos lados. Y espero, como la intención de los organizadores, que La Feria del Libro Región Laguna crezca y se consolide; se corrijan los errores y se aproveche el aprendizaje. Enhorabuena para todos los que nos involucramos de distintas maneras.

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