El ensayo del titiritero: la vida, la muerte y la edad a través de los títeres

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“He vivido gran parte de mi vida viviendo otras vidas”. El personaje que dice la frase es Don Julián. Pero la persona que mueve el títere es Carlos Converso Prato, quien como actor protagonista de la obra El ensayo del Titiritero, lleva al público por un proceso de reflexión sobre la vida, el envejecimiento del ser humano, y en última instancia, su propia muerte.

La obra, actualmente en temporada en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, Ciudad de México, se centra en el personaje del titiritero (Converso, también guionista y director de la obra) mientras ensaya una historia con el títere Don Julián, a quien Converso caracteriza como un otrora gran actor de 78 años, enfermo de corazón y con una nostalgia por el escenario y los aplausos del público, para el que interpretó sobre todo obras de William Shakespeare.

A partir de esta premisa, el titiritero – quien cuando ayuda a dar vida a Don Julián, se caracteriza a su vez como su enfermero – entra en una diatriba consigo mismo sobre la naturaleza de envejecer, que se ve magnificada por la aparición esporádica de un tercer personaje (y el segundo títere), Satanás en persona, quien ofrece al titiritero devolverle la juventud que perdió, y que, como Don Julián, añora.

“Amo el teatro”, dice el Diablo cuando se presenta ante el titiritero, y le hace su oferta, “amos los efectos y la tramoya”. La duda del titiritero se expresa en las reflexiones de su creación, Don Julián, quien en algún momento de la obra concluye: “La existencia está tejida con un material de mala calidad, que se encoge con el uso.”

La obra de Converso se revela así en un ejercicio de metanarrativa, pues cuenta historias dentro de otras historias. El titiritero hace honor al título del espectáculo cuando, a mitad de la función, voltea al público y dice “¿y esta gente qué onda?”, haciendo a su audiencia partícipe de sus incertidumbres, y su diálogo.

En entrevista con Red es Poder, Converso, dramaturgo y titiritero argentino nacionalizado mexicano, y con 30 años de trayectoria artística, declaró que El ensayo del Titiritero “parte de una inquietud mía de plantear un tema que era el de un actor titiritero entrado en años que se cuestionaba el valor del arte, para qué sirve hacer arte, qué utilidad tiene, qué efecto produce.”

“La idea es esta, es este diálogo entre la ficción y la realidad, la realidad de un titiritero ya mayor, veterano digamos – que sería mi caso [ríe] – y la de la ficción, que es la obra que están ensayando”, explicó el dramaturgo, a quien el Instituto Veracruzano de Cultura (IVC), reconoció el año pasado su amplia trayectoria en el medio teatral.

Sobre la sentencia que hace el personaje de Don Julián en cuanto a la existencia, Converso detalló su interpretación de la frase, y es que “ante la inevitabilidad del desgaste de lo concreto, que es el cuerpo que llevamos todos los días a lo largo de la vida, y que se va desgastando con el tiempo y con el uso y los años y las enfermedades y todo eso. En ese sentido es que se encoge con el uso, digamos.

“Pero hay otra parte que no está dicha, pero que está dicha a lo largo – espero yo –  de toda la obra es que uno puede darle sentido a esa vida a pesar de que se va rápidamente. La frase común es ‘la vida no dura nada, se nos va de las manos como agua’; pero al mismo tiempo, según lo que nosotros hagamos en esta vida, es como adquiere valor, constancia, calidad, valor humano.”

– ¿Alguna invitación a las personas de Torreón, Coahuila? ¿Qué les ofrece esta obra?

– Bueno, es un teatro que provoca una reflexión sobre estos temas que ya mencioné, pero más que nada, creo que da un panorama sensorial y emotivo muy particular. Es una obra que no tiene grandes pretensiones de producción, que está más bien el acento puesto en la calidad de los momentos, la emotividad de los momentos, y que tienen que ver con la vida de todo el mundo. En algún nos va a tocar pues.

“En ese sentido el teatro yo pienso que cumple muchísimos papeles. Puede ser para divertir, para entretener, pero también para llevarnos a alguna relfexión, algún impacto, alguna imagen que nos queda en la memoria, y eso siempre enriquece el espíritu.”

El ensayo del Titiritero comenzó funciones el jueves 28 de marzo de este año y seguirá hasta el 21 de abril, con horarios de jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 horas y domingos a las 18:00 horas. El Centro Cultural del Bosque se encuentra atrás del Auditorio Nacional, sobre Paseo de la Reforma, y el costo del boleto para la obra de Converso es de $150 pesos, excepto los jueves, cuando cuesta $45 pesos.

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