El Río Nazas: una sucia esperanza

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El lugar de los matorrales, de la tierra, del calor intenso y poca agua, ha sido beneficiado por una temporada de lluvias intensa. Al principio la gente, en su gran mayoría, asumió como buena una lluvia porque se refrescó el ambiente infernal  y se rellenaron los mantos acuíferos. Todo fue bendición, todo fue bonanza y todo fue buena noticia en un lugar donde la aridez fecundó cualquier rincón ávido de verdor y belleza.

Lo que no asumimos miles de ciudadanos, fue que las lluvias azotaron con intensidad y evidenciaron el precario drenaje que se tiene en la región. Las casas se inundaron, las calles se hundieron y se convirtieron en pantanos en medio del desierto. Los coches actuaron de anfibios y las coladeras eran fuentes que brotaban agua negra y maloliente, más oscura que el refresco de cola y más infecciosa que el virus del VIH.

A pesar de todas las malas noticias, de la ineficiencia del alcalde y su equipo de trabajo, de las pérdidas materiales y de lo complicado que se vuelve vivir en una región que no tiene la infraestructura para soportar la lluvia, la población
brincó de alegría al enterarse que se iba a liberar el agua de las presas y, después de varios años, poder ver en todo su esplendor al imponente e iconoclasta Río Nazas.

Redes de Poder recibió una denuncia por parte de una ciudadana de Gómez Palacio en la que  señaló el basurero que se ha acumulado en el cauce del río a la altura del puente plateado.

Para corroborar, acudimos al lugar y nos percatamos que, el río imponente y caudaloso, está hecho un asco. Durante muchos años, miles de ciudadanos han utilizado el vado del río como basurero y como receptor de escombro.

Redes de Poder ha estado señalando estos últimos días a las autoridades por su ineficacia y su ineptitud evidente ante los problemas que hemos estado viviendo. Hemos señalado la mala infraestructura y la corrupción que ésta acarrea. Le hemos exigido respuestas claras al alcalde, quien siempre ha sido distinguido por evadir muy bien sus responsabilidades.

Hoy, la exigencia debe ser para nosotros, los ciudadanos de a pie, los que sufrimos el diluvio de agosto y los que disfrutamos la inspirada vista del río. No se debe permitir, bajo ninguna circunstancia, tirar basura en el lecho del río, las consecuencias son evidentes, se daña un ecosistema y, sobre todo, la suciedad del Nazas refleja nuestra calidad moral y nos impide poder exigir con tranquilidad a nuestras autoridades que, tampoco se ocuparon por generar un programa de concientización, prevención y castigo hacia quienes contaminan diariamente esta zona ícono de la región.

Hay cosas que son difíciles de comprender, grandes ciudades alrededor del mundo tienen un río o varios dentro de la zona urbana, no los encierran en presas y no modifican tan gravemente el ecosistema del lugar; Ámsterdam, Chicago, Londres, Roma, París, Madrid y muchas ciudades más, han demostrado que hoy, en pleno siglo XXI, un río sigue siendo una herramienta importante para el progreso de una ciudad y, en nuestro país, la gran mayoría han sido encerrados en presas para controlarlos y distribuirlos hacia las grandes empresas ganaderas y agricultoras.

Jamás se borrará la ilusión por ver al río en su cauce natural, quizás esté pecando de ingenuo, pero sería más atractivo tener un río que divide dos ciudades y hacer un proyecto metropolitano integral, a construir teleféricos para atraer un turismo inexistente en una región que presume sus carencias y exige atención y respeto.

Quizás eso será tema de otro artículo, por lo pronto disfrutemos de la presencia del imponente río y, si es posible y si está al alcance, ayudemos a limpiar la basura que esté cerca, en las orillas y evitemos ensuciar el patrimonio natural más importante de la Comarca Lagunera.

Foto de portada por Valeria Hernández Serrano

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