La imagen nos domina. En 1980 Roland Barthes acuñó los términos Punctum y Studium en el ensayo “La cámara lúcida”, en donde hace un análisis muy serio sobre la fotografía, considerándola como un arte que merece galerías y colecciones, a la altura de la pintura y la escultura. Hay que tener en cuenta que si antes la fotografía no fue tratada con rigor era porque se menospreciaba, era tratada como un proceso mecánico, no artístico.

Barthes considera al Studium como la parte de la fotografía que tiene toda la planificación del autor, se puede decir que es “conscientemente percibido o buscado” (el objeto fotografiado, la técnica, el ángulo, etc.); por otro lado, al Punctum le atribuye una cualidad única, incluso fuera de la planificación, es decir, fuera de control del autor, atrapa al espectador. Es el sentido personal del espectador al apreciar una imagen, el efecto (no siempre explicable), que aporta una dimensión extra a la estampa. 

A muy grandes razgos: el Studium es racional, analizable. Universal. Cualquier espectador lo percibe y cualquier autor es capaz de crearlo; el Punctum es personal, juega en el terreno del inconsciente, no es intencional, depende totalmente del espectador.

Nos hemos criado entre imágenes. La imagen nos domina, reitero, ¿qué hacer, entonces, cuando la imagen más que comunicar se nos impone (en la columna anterior hablé un poco al respecto sobre la imposición del Estado a través de la imagen)? La resistencia se traduce en intervención. Y la intervención deviene en la apropiación. Tenemos qué apropiarnos de la imagen.

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Semanas atrás, una pintura de Emiliano Zapata “afeminado”, elaborada por Fabián Cháirez y exhibida en Bellas Artes, sirvió para evidenciar el Punctum xenofóbico de una buena parte de espectadores. Y no sólo eso, sino deja clara la crisis de la masculinidad mexicana. Me impresionó cómo una pintura en donde se muestra a Zapata “afeminado” causó tal agitación, más que otra pintura de la misma exposición en donde se muestra el rostro de Zapata sobre el cuerpo del ratón de caricaturas más veloz de México.

En distintas declaraciones de Jorge Zapata, nieto de Emiliano Zapata, menciona que la imagen de su abuelo “afeminado” es denigrante, que todos deberíamos repudiarla. Tras esas declaraciones y el pensamiento de miles de personas que convergen con esa opinión y que sintieron una “ofensa” con la imagen, lo que deja ver es que se percibe a lo femenino como repudiable, como algo inferior y sin atributos.

El cuadro de Cháirez representa a Zapata “afeminado” en el sentido capitalista, es decir, replica la imagen femenina que permea en el imaginario colectivo, replica los estándares impuestos de belleza. Lo deseable y lo sensual de la imagen responden a lo deseable y sensual del mercado. El color rosa de fondo y los tacones a manera de pistolas son los signos que se asocian con lo femenino dentro del mercado. Lo que molestó visiblemente a todos los pueblos campesinos al atribuírsele a la figura que representa luchas y, paradójicamente, revolución y resistencia, es lo mismo que el sistema nos ha impuesto y consumimos.  

Barthes no habló del Punctum y el Studium fuera de la fotografía, pero varios consideramos que las ideas de Barthes son aplicables no sólo a la fotografía, sino a la pintura y a la imagen digital (estoy seguro de que hay muchos memes a los que no les han entendido), y al tomar en cuenta  que el proceso para realizar una fotografía es muy distinto al de realizar una pintura o manipular digitalmente una imagen, que una pincelada o un retoque digital es totalmente intencional, y no fortuito, como cuando se habla de la fotografía (de estar en el lugar correcto en el momento preciso para capturar la imagen indicada) ¿habrá algo que se pueda escapar del control del autor? La respuesta es un rotundo sí. Pues la creatividad es mucho más compleja. Hay un Punctum que se puede lograr intencionalmente, producto de la sensibilidad y la intuición, y otro Punctum más visceral, un proceso inconsciente y casual, más encaminado a la formación y experiencias del espectador.

El Punctum responde a una época. El Studium a una técnica. Lo central en esto, es que hay imágenes que pierden vigencia al paso de los años, no logran transmitir el mensaje inicial, en cambio, hay otras que con el tiempo se potencian y el mensaje es más claro y fuerte, a lo que me pregunto, ¿la pintura de Cháirez tendrá el mismo interés para alguien que nazca en los próximos 10 años? ¿Se mantendrá el Punctum de los molestos por lo “afeminado”? Espero que no sea así.

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