La noche de los mosquitos

0
178

Al principio, justo antes de la oscuridad que se mueve, llegó uno sólo de ellos. A nadie le importó, a nadie le pareció extraño, todos seguían su ritmo de vida normal; frenética, estresante, común.

Al principio sólo era una ligera molestia, un calambre en la base de la nuca, las plantas de los pies, o en los brazos cada vez que eran atacados. Después vino la escasez del famoso repelente, caos, desabasto desesperación, luego se dieron cuenta de lo extraño que resultaban las inexplicables desapariciones de las personas; una, tres, cinco, diez, hasta que toda una comunidad entera se esfumó.

Las autoridades proclamaron un estado de emergencia, nadie estaba a salvo, ni en números grandes las personas podían moverse a placer, nos esperaban, nos cazaban, cientos de millones de ellos, pequeñas manchas negras que se movían con la libertad del viento. La oscuridad que acechaba incluso al medio día o en la tarde más calurosa.

Yo los vi.

Los vi acercarse a un adulto, un amigo mío, rodearlo con sus miles de brazos invisibles, consumirlo desde todos los puntos accesibles de su piel, cubrirlo como una mancha que parpadeaba en el espacio intrínseco de la realidad. Al final dejaron solamente la ropa y un cascarón de piel seca.

Dijeron que con el clima se irían, que buscarían otra ciudad para quedarse, para invernar. Pero aquí, en donde la humedad y el calor van de la mano, descubrieron su lugar de idilio, su paraíso, no había modo de detenerlos. Hasta que, por sí solos, pararon. La confusión se convirtió en festejo, en alegría, pero luego, un hombre sabio nos advirtió que lo único que estaban haciendo era cuidar los recursos, equilibrar las fuerzas, luego volverían por más.

Han pasado dos años enteros desde el último ataque y como se ha vuelto costumbre celebramos la victoria contra un enemigo invencible, en lo que llamamos la noche del mosquito.

Hasta que nos dimos cuenta de que nos faltaban nuevamente personas.
Entonces todo volvió a suceder, encontraron su balance, su tiempo.
Justamente en la noche del mosquito.

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here