Metrobús Laguna: ¿poner nervioso a quién?

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Durante la última semana hubo nuevas noticias acerca del proyecto del Metrobús Laguna, sin embargo están lejos de dar certeza acerca de su puesta marcha. Prolongan la ruta de incertidumbre que se emprendió hace tres años cuando iniciaron las obras de construcción de la infraestructura.

El gobernador Miguel Ángel Riquelme Solís ya ni siquiera se atreve a dar fechas concretas de la operación del sistema BRT con el argumento de que “no quiere poner nerviosos” a todos.

La creación del nuevo sistema de transporte masivo para la Comarca Lagunera ha estado plagado de irregularidades y percances. La editorial no basta para enumerarlas todas, pero al menos aquí le recordamos las más importantes, entre ellas que fue un compromiso presidencial de Enrique Peña Nieto y que tuvo como eje central a Durango, pero al final Coahuila se adueñó de la propuesta.

Desde el 2013 hubo estudios y revisiones de proyectos conceptuales para revisar la viabilidad del sistema de movilidad, pero en ningún momento se consultó a los actores que se verían afectados o beneficiados con su puesta en marcha.

Lectura recomendada: Metrobús Laguna: la ruta de la incertidumbre.

Entre ellos están los empresarios del transporte que durante años han dominado la movilidad regional y ahora como perros guardianes buscan mantener su bienestar económico, dejando de lado los intereses de los ciudadanos que a lo largo de los últimos tres años han resentido dos incrementos en el costo de las tarifa de las rutas urbanas.

Las obras han perturbado también su tranquilidad, debido a constantes problemas para circular por las vialidades principales, derrumbes de estructuras coladas y afectaciones a decenas de negocios.

Está el caso de un desnivel que colocaron sobre la carretera Torreón-Matamoros y que colapsó a mediados del año pasado, además de un paradero que le cayó encima a dos trabajadores en mayo.

Por su lado, el estado de Durango prácticamente se ha lavado las manos del proyecto y parece que la única forma en que lo recordaron fue cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador sometió a consulta su cancelación.

Después de eso todo el mundo en esa entidad y en Coahuila comenzaron a rasgarse las vestiduras al argumentar que cancelar la mitad del proyecto metropolitano dejaría inservible la otra. Su principal escudo fue el lagunero con el argumento de que ya no tendrían el transporte digno que merecen.

Es entonces cuando cabría preguntarse: ¿quién está nervioso con el Metrobús Laguna?
Evidentemente los ciudadanos desde hace años tienen incertidumbre con ese proyecto que no acaba por cuajar, pero tal parece que conforme se acaba el tiempo y las oportunidades para terminarlo, los gobiernos tendrán que enfrentar su responsabilidad por una obra mal planeada, ejecutada y lejos del deseo de la mayoría de los ciudadanos.

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