México está triste, indignado, cansado. En México las mujeres cada día tienen la necesidad de alzar más la voz, gritan justicia, exigen “ni un más”. Los feminicidios siguen acaparando los titulares de los noticieros.  Es la propia pareja que asesina a esa mujer que confió en él; desconocidos que atacan a la mujer que camina por la calle, y ni hablar del caso más reciente de “Fátima”, donde es una mujer quien se lleva a la niña de la escuela.

México exige justicia ante un gobierno que ha dado carta abierta a quien abusa, ignora, se vende al mejor postor. En casa, los “machos” siguen marcando pautas para minimizar a la mujer, para excluirla, poniendo una etiqueta  a la mujer al servicio de los hombres.

Como mujeres podemos exigir justicia, pintar paredes, hacernos oír, pero somos las mujeres las primeras que debemos defender la vida, brindar ese derecho desde antes de nacer. Son mujeres las que deciden interrumpir la vida que llevan dentro, incluso dan por terminada la vida de esa niña, que se convertiría en mujer.

Es tiempo de cuidarnos y dar voz a nuestra valía, somos nosotras las que tenemos que velar por nuestra integridad,  ser observadoras constantes de nuestro entorno, de valorarnos. Tenemos en nuestras manos el privilegio de guiar a nuestros niños. De enseñar a los hombres desde que son niños que las niñas no deben de ser violentadas, que las niñas tienen las mismas oportunidades que los niños. Es tiempo de enseñar a nuestras niñas, que no pueden quedarse calladas cuando son amenazadas, intimidadas o maltratadas.

Cuídate, mujer y ayuda a cuidar a otra mujer, a otra niña, a otra niña por nacer. México también cuenta con personas maravillosas que trabajan día a día para proteger la integridad de quienes lo requieren, niños, enfermos, ancianos. Basta de solapar instituciones, o personas con “poder” que minimizan los casos de alerta. Un feminicidio comenzó algún día en casa, con ese hombre o mujer que se atreverá a tocar a una mujer, a una niña, a una bebé por nacer, cuando logra darse cuenta que el silencio será acceso directo a la impunidad.

Mujer, cuídate.  Mujer: enseña a las niñas a cuidarse. 

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Mantén comunicación abierta con personas confiables

Las personas confiables son aquellas que te respetan tanto a ti como a otros. Respetan tu integridad y tu voz, así como respetan a quienes los rodean, en especial de mujeres y niños. Busca a esas personas confiables, no tienen que ser muchas, pero habla, no te quedes callada. Habla lo mismo de tus planes, como de tus miedos. Habla de experiencias que te marcaron, las heridas requieren de ser reconocidas para ser sanadas y no repetidas. El silencio mata lentamente. Una persona confiable cuidará tus conversaciones y tus sentimientos.

Sé mujer observadora

No pierdas detalle de quienes te rodean, sus acciones, reacciones y palabras, hasta en los pequeños detalles puedes detectar a quien puede hacerte daño.  Una persona violenta, sacará a la luz su verdadero proceder, cuando intimida o maltrata a personas en su alrededor, en el restaurante, en la tienda, o hasta con los maestros de sus hijos. No dudes de tu propia voz, si algo es extraño para ti, estás en lo correcto, compártelo con alguien más, cuestiona y sobre todo no te quedes donde observes incoherencias,  no justifiques, donde te hablen de amor, pero te demuestren indiferencia.

Pierde el miedo a decir “NO”

Como mujeres, queremos muchas veces ser prudentes, cariñosas y serviciales, pero si viéramos el poder que tiene un simple  “NO”, NO quiero, NO iré, NO me gusta, NO lo haré. ¡NO más!. Muchas veces son las mismas mujeres que advierten a otras mujeres, pero tememos decir NO, acepta la ayuda de esa mujer que tiende la mano, que logra ver cosas que tu no ves. Decir NO, puede salvar la vida. Enseñar a decir NO a una niña, puede salvarla de ser manipulada en su propia escuela por sus compañeros, puede salvarla de destruir su autoestima, puede salvarla del violador que está frente a ella.  

El AMOR de pareja siempre te llevará a crecer y sentirte bien

La relación de pareja, es para acompañarse en el viaje llamado vida, para crecer como ser humano, para descubrir tus potencialidades y trabajar tus debilidades. El amor de pareja nunca debe confundirse, mantener una relación para depender económicamente de alguien no es amor, tampoco por que tu edad es ya adecuada para estar con alguien, aún cuando esa persona no te respeta, mucho menos estar con alguien con quien no te sientes bien solo para pertenecer a una sociedad. 

La relación de pareja basada en amor, fomenta la comunicación, tu voz cuenta, tu decisiones se escuchan, el diálogo ayuda a crear acuerdos, el amor en una relación protege la integridad, protege tu salud física y emocional. Se alegra de tus logros. Tus éxitos serán festejados y nunca serán motivo de competencia.

Tu género es ser mujer, un ser humano valiente y valioso

Todo ser humano tiene su lado vulnerable, eso nos hace sensibles ante nosotros mismos y los demás, pero eso no significa que tu valor sea disminuido, que tus habilidades tengan que ser mermadas para no intimidar a otros. Tu valor como mujer no estriba en atender o servir a quien te lo exige. Eres un ser que merece ser aceptada, amada y pertenecer a tu propia familia, a tu comunidad. El amor de un padre hacia su hija, también se basa en el respeto, en la aceptación de su género, en reconocer su valor y su capacidad.

Cómo mujeres también debemos de ser conscientes y ser responsables de nuestros actos; y para cuidarnos a nosotras mismas, debemos ser coherentes con nuestras acciones y nuestras palabras. No mientas sobre los lugares que acudes, alguien de tu confianza debe saber siempre de tu paradero. No atiendas a llamadas que pongan en riesgo tu seguridad.. Pide ayuda cuando te sientas en riesgo, hacer caso omiso a tu propia voz interior puede tener consecuencias fatales. Nunca justifiques una falta de respeto, un golpe o una amenaza. Si sucedió una vez, sucederá de nuevo. Sobre todo recuerda, no siempre quien dice amarnos, actúa desde el amor.

Ni una más, es la frase que debe resonar en tu corazón, ni una acción más, que ponga en riesgo tu integridad, tu voz, tu salud, tu bienestar físico y emocional. Ni una más, ni una mujer nacida, sea niña o adulta, ni tampoco una mujer más, que comienza su vida en el vientre materno. En tus manos está cuidarte y cuidar de otras mujeres. No estás sola, siempre habrá una mujer o un hombre que estén dispuestos a escucharte, valorarte y amarte.

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