Finalmente llega el día donde haremos el simulacro de estar muertas. Porque de eso se trata. No es un día de asueto, es hacer sentir a la sociedad cómo sería un día en donde en lugar de 10 muertes diarias, que muchos no notan, fueran más, fuésemos todas. 

Todavía hay mujeres, hombres y grupos sociales, políticos y educativos que sienten que no tienen nada que ver con esas muertes, con ese día. Tal vez sea porque no les ha pasado, tal vez, simple falta de empatía. Mis felicitaciones a todas esas personas, las que viven en un México seguro, desconocido para la gran mayoría.

Mucho se ha dicho, que si a los hombres también les pasa. No negamos eso. Lo que necesitamos que vean es la diferencia en las muertes de unos y otros. A la gran mayoría de las mujeres las matan por cuestiones sexuales, por el poder ejercido sobre ellas, por desprecio, por ser objetos desechables. 

Es molesto que la SEP esté pensando si suspende o no clases. Es terrible que algunos colegios particulares hayan decidido  no tener clases ese día. Es tremendo, porque lo que le están diciendo a sus alumnos y maestras es la poca importancia que les dan a ellas, a sus secretarias, a su personal de limpieza. ¿Te mataron? Suspendemos clases, y luego contratamos a alguien más. Algunas maestras también lanzaron un comunicado donde dicen que ellas irán a trabajar, por sus niños, porque si no van, quién los cuidará. Les recuerdo que de eso se trata, ¿quién se hizo responsable de los alumnos de la maestra asesinada en la Alameda de Torreón? Estaba con su grupo. En ese momento me imagino se movilizaron los demás maestros para proteger a los niños. Bien, eso es lo que se espera hagan ese día. Las enfermeras, tan necesarias y tan invisibles, ¿se imaginan si no están?

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Mujeres, no estuvieron de acuerdo cuando se pintaron los monumentos, no están de acuerdo con esta huelga total. ¿Qué proponen? ¿Valores, educación? Eso está muy bien, si habláramos de casos aislados de violencia, de casos donde hay leyes protegiéndonos, de un país donde se castigara al agresor. Y, bueno, la educación y los valores, vienen de casa.

Les recuerdo que estamos exigiendo, no tanto que existan más mujeres en el Senado o en la Cámara de Diputados, sino que esas mujeres se comprometan a cambiar la legislación, a lograr una transformación que permita se aclare la red de tráfico que existe en el país, que encuentre a tantas desaparecidas, que proteja a todas a las que salen a cualquier hora a lo que sea. No estamos pidiendo pancartas, espectaculares, anuncios, declaraciones, discursos, conferencias, frases huecas, decretos vacíos. Todo mundo se cuelga, pero no han dado solución a nada. Todos hablan, opinan y usan el  9M, pero nadie está creando el lugar que pedimos. ¿Qué esperan? ¿Que pase el día y dejar de hablar de esto? Triste, porque todos esos que se enganchan para acusarse de crear movimientos falsos, para decir que las mujeres solas son incapaces de organizarse, para opinar sobre lo que debe hacer o no una “dama”, son los que deberían estar moviendo su poder, dado por el pueblo, para dar respuesta a nuestras demandas. 

Esperemos que el 9M, día de exigir de manera silenciosa que cesen los feminicidios, que se castigue correctamente a secuestradores, violadores, abusadores, que se permita a cada mujer elegir sobre su cuerpo, que se elimine la impunidad, que las fiscalías hagan su trabajo de manera eficaz cumpliendo con sus mínimos deberes, llegando a máximas respuestas, sea un día respetado. Sobre todo para que las indígenas, las que viven en condiciones paupérrimas, las que no saben leer, las abandonadas,  sean visibles como cualquier otra mujer del país.

Hay burlas, descrédito, apodos,  comparaciones con otros movimientos “más cómodos”, una increíble falta de sororidad y más violencia hacia las que nos solidarizamos con el 9M. Ojalá y todas esas mujeres que pueden, pero no quieren, logren entender hacia dónde va, logren aprender que el feminismo no es una  causa de mujeres salvajes, sino lo contrario: de mujeres que durante años han trabajado por ser consideradas desde seres con alma y luego pensantes que merecían un trato humano (primer logro), hasta poder ejercer su poder de decisión mediante el voto, entre otros muchos resultados.

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