Resistir a punta de canciones

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El pasado Festival Internacional Cervantino (FIC), en su edición 47, tuvo como temática Migraciones. Luis Sergio Rangel, a.k.a. Máscara, por tercer año consecutivo encabeza el proyecto Cultura Urbana que se lleva a cabo dentro del FIC. El proyecto se enfoca en expresiones callejeras, como el hip hop. Dentro del proyecto se imparten talleres stencil, de break dance, tornamesismo, beatmaker, graffiti, rap, pintura, skate; un par de concursos y el evento cierra con un concierto de rap.

Debido a la temática del FIC y por el trabajo que he realizado alrededor del fenómeno migratorio, Máscara me invitó a colaborar con un texto que sirviera como curaduría para la intervención gráfica que hizo con fotografías de Jesús Flores, y que estuvieron exhibidas durante la duración del proyecto en el centro comercial El Cantador, en Guanajuato.

Tanto en el texto como en la gráfica, buscamos que el movimiento y el canto formaran nodos que reforzaran la idea de las distintas migraciones como una forma de resistencia, pues como se explica rápidamente en el texto, el movimiento y el canto están ligados desde siempre a la humanidad.

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Comparto, entonces, el texto y algunas fotografías previas y posteriores de la intervención que estuvo exhibida en Los pastitos dentro del marco del FIC 47.

Resistir a punta de canciones

El canto y el movimiento son ancestrales. Todas las culturas cantan, todas las culturas se mueven, de manera individual o en colectivo. Moverse y cantar es un continuum en la Historia. Todos poseemos estas dos habilidades, pero las motivaciones para realizarlas son variadas, desde expresar el deseo, la inquietud o la alegría, hasta buscar la supervivencia.

Trasladarse implica obstáculos. Para resistir en un contexto en el que te encuentras fuera del lugar que conoces y donde sentías seguridad, un contexto diferente, en el que se utilizan palabras ajenas a tu lenguaje, códigos complicados de descifrar para ti, y en el que la hostilidad prima por encima de todo, evocar es la manera más eficaz para encontrar cobijo. La sensación de seguridad puede ser devuelta por un sabor, un olor, una textura, pero estos estímulos no siempre estarán disponibles, sin embargo, el canto es inmediato, depende solo de la memoria y las intenciones. El canto como paliativo al dolor.

El corazón está ligado al ritmo incluso antes de que el cuerpo conozca la respiración. Y el lazo nunca se pierde. Por lo que, de manera literal, se puede decir que llevamos el ritmo por dentro. Basta con entonar alguna melodía sobre los latidos para comunicarnos con el mundo, para sobrellevar el mundo, para recorrer el mundo. Y desafiarlo.

La función del canto no es re-presentar nada, sino re-sentir. Resistir.

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