Risas, grito y luto en la Arena Coliseo

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El interior de la Arena Coliseo tronó con los aplausos del público asistente.

Las palmas, los gritos y las burlas rebotaron contra las paredes del viejo edificio, ubicado en la calle de República de Perú #77 en el corazón de la Ciudad de México, mientras el árbitro declaraba a los ganadores de la pelea estelar, librada entre el trío técnico Carístico-Volador jr.-El Valiente y Los Hijos del Infierno, triada compuesta por Mephisto y los hermanos Luciferno y Ephesto.

Eran pasadas las 21 horas y media del sábado 11 de mayo de 2019. Concluía una noche más de la reconocida internacionalmente lucha libre mexicana.

Y los ganadores disfrutaban del resultado junto a los aplausos de su público.

Los afiches y carteles promocionales comenzaron a aparecer en las calles de la capital dos semanas antes de la cita en la Coliseo, también llamada El Embudo de La Lagunilla por su forma circular y su cercanía con el barrio del mismo nombre, inaugurada en 1943 por Salvador Lutteroth González, el “padre de la lucha libre mexicana.

En los anuncios, aparecían los alias de los luchadores que prometían llevar emoción y catarsis para los asiduos a la lucha libre mexicana aquel sábado de mayo. Aparte de la pelea estelar entre los tríos liderados por Carístico y Mephisto, se encontraban los nombres de Ángel de Oro, Atlantis Jr., Shocker, Princesa Sugehit, La Comandante, Seductora, entre otros.

Con el peso de esos nombres como promesa, llegó la noche de sábado. El espectáculo comenzaba a las 19 horas y media, pero República de Perú comenzó a recibir aficionados desde una hora antes, quienes compraban boletos de último minuto o esperaban el momento que se les permitiera pasar a esperar la función.

La misma tuvo un inicio puntual con un enfrentamiento doble por relevos: Último Dragoncito y Fantasy por el lado de los técnicos contra los rudos Pequeña Violencia y Pequeño Universo. De éstos, Fantasy y Universo fueron los primeros en el ring, iniciando la noche con llaves y golpes en la lona ante los gritos de los espectadores.

La sociedad mexicana, como todas en el mundo, tienen como una de sus cuestiones fundamentales la pregunta sobre el bien y el mal, y la lucha entre las dos interpretaciones del comportamiento humano. En la lucha libre, estos polos se expresan en los técnicos – luchadores que pelean sin romper las reglas y representan los ideales de honor y respeto –, y los rudos que representan la transgresión y frecuentemente utilizan movimientos sucios o ilegales en sus peleas –.

En ese primera pelea a dos de tres caídas sin límite de tiempo, Universo y Violencia demostraron fielmente la línea que separa a técnicos y rudos, pues en una ocasión ignoraron la regla del choque de palmas y entraron al mismo tiempo al ring para someter y patear a Fantasy en el suelo, lo que les llevó insultos y gritos por parte de la audiencia, que se mantuvo igual de hostil con las agrupaciones rudas de la noche.

La lucha, a pesar de ser ganada en el primer asalto por la conformación ruda, fue ganada por los técnicos, quienes celebraron de la mano del público, con unos pocos fanáticos de los rudos mentándoles la madre entre los aplausos.

Después, el presentador, con una voz grave y un dramatismo que ha hecho famosas las peleas de lucha mexicana, anunció a los tríos que habrían de enfrentarse en seguida: del lado técnico, Oro Jr y Robin liderados por Magnus – primo de Carístico, el estelar esa noche –; y del lado rudo, Grako, Apocalipsis y Yago, con éste último liderando la formación.

Apocalipsis y Robin fueron llamados a empezar el encuentro. A pesar que las diferencias éticas entre los dos grupos parecieron dejarse atrás con un apretón de manos entre los luchadores, las mismas reaparecieron cuando Yago y Magnus intervinieron por sus respectivos compañeros, pues Yago sostuvo a Magnus en el suelo mientras Apocalipsis caía sobre él con una plancha.

“¡Culeros! ¡Culeros!” fue la respuesta de los asistentes a la ayuda sucia de Yago a Apocalipsis. Los insultos corrían como agua de un lado al otro, impulsada tal vez por los grupos de amigos y la cerveza, el cual uno podía disfrutar por $85 pesos el litro. El deporte, aparte de actividad física y entretenimiento, es siempre un buen lugar para la catarsis, y en una sociedad tan conservadora como la mexicana, el insulto preferido fue unánime: “¡Puto!” se escuchó con rabia toda la noche.

Los insultos afloraron en particular cuando la lucha salió del ring y llegó a los alrededores de aquel escenario, donde los luchadores y sus fanáticos estuvieron a centímetros de distancia, y los asistentes pudieron apoyar o insultar a discreción de más cerca, sin miedo a los peleadores profesionales que tenían enfrente. Éstos últimos incluso impulsaban esas demostraciones, como una ocasión en el primer round que Magnus dirigió un “¡eh, puto!” del público hacia Apocalipsis.

La victoria volvió a favorecer a los técnicos con una cuenta hacia 3 de Magnus contra Apocalipsis, quienes salieron rápidamente del ring. Una voz en inglés comenzó entonces a explicar que habría un simulacro de sismo en ese preciso momento, cosa que la mayoría del público desaprobó con insultos y chiflidos cuando las instrucciones pasaron al español.

El simulacro se dio a las 20 horas y cuarto, y tuvo a los asistentes molestos sobre República de Perú nuevamente unos cinco minutos, después de lo cual se les permitió la entrada. A pesar del ligero desorden, el público demostró respeto al respetar los lugares originales, pues nadie trató de robarse el asiento de otro, en especial en las primeras filas, con un costo entre $200 y $240 pesos.

Así, la noche siguió con un “match relámpago” entre los técnicos Sangre Imperial y Retro. Los dos luchadores desplegaron una de las características únicas de la lucha libre mexicana: su uso de las acrobacias y las maniobras aéreas para vencer la falta de fuerza bruta y peso de la lucha libre de otras partes del mundo, como Estados Unidos y Europa. https://www.cityexpress.com/blog/rudos-vs-tecnicos-la-increible-historia-de-la-lucha-libre-mexicana

Al principio, las cosas clareaban una posible victoria de Sangre con una plancha a la que le siguió un conteo que se quedó en el 2, pero Retro se recuperó unos minutos después y consiguió mantener a Sangre 3 segundos sobre el cuadrilátero. Al ser los dos técnicos, los enmascarados demostraron su ética luchística con un sincero apretón de manos a manera de despedida.

A ese combate tan honorable le siguieron una nueva confrontación de tríos, esta vez de mujeres: Marcela, Princesa Sugehit y Sanely de parte de las técnicas, y Metálica, Seductora y La Comandante de parte de las rudas. La segunda agrupación fue el foco de las burlas y los insultos, pero a través de ataques en grupo y patadas “dropkick”, las rudas consiguieron la victoria con conteo a Marcela.

Una nueva pelea de tríos siguió al enfrentamiento de las mujeres: Atlantis jr., los hermanos Niebla Roja y Ángel de Oro contra Shocker, Hijo del Villano III y Templario. De éstos peleadores, Shocker – quien debutó en 1992 en la Arena Coliseo de su natal Guadalajara, Jalisco –, Niebla Roja y Ángel de Oro perdieron sus máscaras en años anteriores, pero Ángel de Oro aún entró a la pelea con máscara, al menos sólo por presentación.

Atlantis Jr. y Shocker cortaron la tela de inauguración del encuentro. Aunque debutó en enero de este año con ese nombre al lado de su padre, Atlantis comprobó la lealtad del público a él y su legado, pues lo corearon en repetidas ocasiones, especialmente cuando fue atacado en el segundo round por los tres miembros de la agrupación contraria, de lo que se supo recuperar al otorgarle la victoria a su equipo, con un conteo a Villano.

Entonces, una segunda interrupción se interpuso al evento principal. Al acabar el duelo semifinal entre los tríos, varios luchadores, algunos de peleas pasadas como Shocker y Villano III y de la pelea estelar salieron junto al presentador para notificar al público que la lucha mexicana acababa de cubrirse de luto.

La razón: unas horas antes, durante el evento Lucha World Fest en Londres, Inglaterra, el luchador lagunero Silver King, cuyo nombre real era César Cuauhtémoc González Barrón, falleció en plena lucha contra Juventud Guerrera de un infarto al miocardio.

El enmascarado, hijo del Dr. Wagner y también conocido por interpretar a Ramsés en la película Nacho Libre, recibió un minuto de aplausos del público como despedida en la Coliseo, propiedad del Consejo Mundial de Lucha Libre – antes Empresa Mundial de Lucha Libre, fundada por Lutteroth en 1933 –, a la que perteneció Silver King y en la que fue Campeón de Peso Completo. 

“¡Silver! ¡Silver!” se escuchó del público, que se levantó de sus asientos para el minuto de aplausos, y para escuchar a los luchadores congregarse en el centro y entonar al unísono una porra para su compañero caído en aras del arte y del entretenimiento luchístico. Se notó en especial la presencia de otros luchadores laguneros, como Niebla Roja, Ángel de Oro, Luciferno y Ephesto, quienes despidieron a su paisano con la pelea de la noche.

Con los honores pagados, el resto de luchadores se retiró y dejó a las estrellas de la pelea estelar que tuvieran su encuentro. Comenzaron Mephisto y El Valiente, que fueron relevados por Ephesto y Carístico, conocido por haber enarbolado el nombre Místico antes de firmar con la World Wrestling Entertainment (WWE) para convertirse en Sin Cara de 2011 a 2014, a lo que después regresó a México a ostentar el nombre que lleva actualmente.

Ephesto respondió a los golpes de su contrincante intentando asfixiar a Carístico con una llave de piernas, pero el técnico logró librarse y conectar unos golpes más antes que Ephesto lograra ganar el primer asalto por los rudos, con un conteo en el suelo, con una pequeña lucha entre Mephisto y Volador en el medio.

Durante el segundo round, las cosas se pusieron aún más duras para Carístico, al que los rudos atacaron en grupo, y al que Mephisto logró quitar la máscara por unos segundos, lo que hizo que se cubriera el rostro y quedara expuesto a los golpes de Los Hijos del Infierno.

Los insultos y chiflidos por parte del público por estas acciones tronaron con la rabia más agresiva de esa noche. Las faltas de respeto pronto se dirigieron al árbitro, pues a pesar que Carístico logró chocar palma con Valiente para que lo relevara, el referee le impidió entrar al cuadrilátero para auxiliar a su compañero.

Sin embargo, Volador logró ganar el segundo round para el equipo técnico, al rendir a Mephisto mientras que sus compañeros peleaban contra los demás rudos abajo del cuadrilátero. “El novato del aire” ganó más gloria para su apodo al realizar en repetidas ocasiones caídas sobre sus enemigos desde la tercera cuerda, incluso fuera del ring, una maniobra de alto riesgo.

El público era una máquina de vítores para el equipo técnico, que empataba el encuentro y lo llevaba al último asalto. La lucha no volvió a centrarse en una pareja de luchadores a la vez. Volador se vio en un punto rodeado por los rudos, pero supo usar su cuerpo en el aire para golpear a Los Hijos del Infierno con tanta fuerza que los sacó del escenario.

Por su parte, Carístico logró retomar el control del cuadrilátero al subir y ser ovacionado por el público. Los momentos finales del encuentro se dieron entre el antiguo Místico – entre los asistentes, hubo quienes lo corearon con ese nombre, como si nunca hubiera dejado de serlo – y Luciferno, quien se vio obligado a rendirse con un tirabuzón del luchador de blanco, dándole la victoria a los técnicos.

El árbitro, con una mirada de rencor hacia Volador – quien en algún momento lo insultó por no respetar las reglas y dejar a Valiente entrar en el primer asalto –, declaró entonces la victoria, alzando los brazos del trío técnico. Los aplausos explotaron y monedas comenzaron a volar hacia el cuadrilátero, una vieja tradición que el público acuñó para mostrar su satisfacción con el espectáculo recibido.

Así, y con una despedida del presentador, terminó un sábado más de lucha en la Arena Coliseo de la Ciudad de México. Mephisto aprovechó la salida para tomar las monedas que aún rebotaban en la lona del Embudo de la Lagunilla.

Mientras, el equipo técnico se acercaron aún más al público para tomarse fotos con sus fanáticos y agradecerles esa noche de risas, gritos y luto en la Arena Coliseo.

Video de la función por Blanca Corzo

Texto publicado originalmente aquí

 

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