Adivina la película

Una obra simétrica del 2012, dirigida por el raro de Wes Anderson y escrita por él y su co-escritor Roman Coppola, quienes ponen, extrañamente, a sus dos protagonistas, niños de 12 años, a tocarse sus partes íntimas y a besarse en sus bocas y en sus lenguas con tal de enfatizar el amor inocente y curioso de la casi adolescencia.

Anderson estructura una historia cotidiana, un escándalo de pueblo tan común que seguro sucede en un país cuál sea, y la presenta de una manera que a mí me parece interesante, tomas hermosas, acentúa la simetría para adornar obsesivamente la historia. Por supuesto que no conozco a Anderson pero puedo imaginar la meticulosidad con la que organiza su película, los colores, las medidas, los vestuarios, pareciera que es tan toc que no puede haber un detalle fuera lugar o la cinta perdería sentido. Siendo o no así el director, eso me hace pensar Moonrise Kingdom. Y me parece que así son los personajes también, estructurados, precisos, como si cada diálogo estuviera planeado diez líneas antes.

Es un buen filme, a mis alumnos que tuve por dos semanas cuando fui sustituto de maestro les pareció aburrida en algunas artes, quizá sí puede ser tediosa; algunas veces noté a los personajes un poco grises, puedo pensar algunas escenas que podrían removerse y eso que no es Blade Runner o el Señor de los Anillos; ésta apenas dura hora y cuarenta, por ahí.

En mi opinión no es “la” película de Wes Anderson, pero sigue siendo una buena obra, divertida, de humor curioso, muy artística y con una visión encantadora del amor inocente.



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