Manhattan

Manhattan es un pedazo en blanco y negro de la vida de Woody Allen, afortunado hombre intelectual que deliberadamente interrumpe a los demás personajes con tal de seguir hablando. Por no llamarse Woody, el protagonista de Manhattan es Isaac, escritor de comedia para televisión, cuarentón y divorciado de Meryl Streep (Jill Davis en el filme) lesbiana. Padre de familia y soltero empedernido que frecuenta una joven bellísima adolescente de diecisiete años. Mejor amigo de Yale Pollack (actor Michael Murphy), él sí casado pero infiel.

La amante: Mary Wilkie, o también: Annie Hall, o también: Diane Keaton; mujer extrovertida y sabelotodo de vestir inhabitual que al igual que Isaac le gusta usar unos lentes enormes y soltar la lengua hasta el piso. Cuando Yale ya no puede con la infidelidad y su culpa, rompe la relación con Mary. Isaac aprovecha el desenvolvimiento y termina con su propia relación extraña con la muy joven Tracy (Mariel Hamingway. Sí, nieta de Ernest). Ambos Mary e Isaac comienzan una relación que sacará lo más cursi de Allen. Y luego lo más amargo.

Elegante y entretenida, Manhattan suena muy familiar. Woody es un genio cuando se habla del amor y las infinitas cosas que hay que decir al respecto. Innegable ver Manhattan por enésima vez, o estrenarla, si no la han visto: un orgasmo hipster, sin duda, que abrirá la puerta a pensar en comprarse un par de lentes amplísimos y una nariz falsa de judío ingenioso.



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