“AMLO quiere instaurar el comunismo en México”: asistente a la segunda marcha fifí

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No más dictadura comunista, nos preguntan por todo menos si queremos progreso para el país, y encima nos traen a Nicolás Maduro, ¡que chingue a su madre el puto de Maduro!” Gritó al filo de sus pulmones una señora, colgada a un poste de luz cerca del Monumento a la Revolución, como marinera de agua dulce en su primera tormenta a mar abierto.

Eran las doce y media del mediodía. La Segunda Marcha Fifí llegaba al Monumento, donde estaba planeado que finalizara su recorrido.

La señora, de cabello rubio, tez blanquecina con algunas marcas por el sol y con chamarra ligera y pantalonera grises cubriendo su cuerpo con sobrepeso, gritó después de tomar aire: “¡Y si me está escuchando Andrés Manuel, que chingue a su madre, pinche puto comunista!”

A las once de la mañana del domingo 2 de diciembre, Andrés Manuel López Obrador cumplió oficialmente 24 horas como presidente de México.

A esa hora, en el Ángel de la Independencia, manifestantes se congregaban para dar inicio a la segunda marcha en favor del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), la segunda “Marcha Fifí”, como se le ha bautizado en las redes al movimiento.

Por esas horas, la temperatura en la capital del país era de aproximadamente 17 grados. El sol rebotaba en el pavimento del Paseo de Reforma y hacía poco viento. En ambos sentidos de la avenida, la luz no se reflejaba en ningún automóvil, sólo en ciclistas y peatones: es el llamado Paseo Dominical, en el que se cierran Reforma y la avenida Juárez de 8:00 a 14:00 horas para recreación de la gente.

Las calles estaban tranquilas, calladas. En la Glorieta de la Palma, un anciano y un preadolescente jugaban a una versión gigantesca de ajedrez, en una de las zonas lúdicas proporcionadas por los organizadores de la actividad dominguera.

Y en el Ángel, los asistentes se reunían. Alrededor de 1,500 de ellos, una cifra que ni siquiera rivaliza con el mínimo de asistentes la primera marcha – 3,000 personas –, realizada el 11 de noviembre.

Sea cual fuere la cifra, entre los marchantes, reporteros y curiosos, un grupo de personas repartían un periódico de forma gratuita.

Dicho impreso se llamaba “Insurrección”, el cual parece ir en su segundo número – en primera plana no se explicita la periodicidad –, y su línea editorial es más que evidente, con sus ocho páginas repletas de encabezados como “6 grandes incongruencias del Tren Maya”, “5 cosas que AMLO prometió no hacer… PERO NO LE IMPORTÓ” [mayúsculas en el original] y “Teoría del populismo para crear enemigos internos”.

Destacaban de la publicación, además, dos datos: su directora editorial, Frida Gómez, es videocolumnista de SDP Noticias – de la que Televisa compró el 50% de las acciones en 2017 según revista Proceso –, y que en su página web, existe la sección “Cuates de provincia”, título extrañamente parecido a una sección del programa “En Familia Con Chabelo” y cuyo término remite a la época de la Colonia, que en el México de 2018 es considerado erróneo y condescendiente.

Las 11:30 de la mañana.

Entre constantes peticiones a los manifestantes sobre que se mantuvieran en los carriles derechos del Paseo – los que normalmente tienen dirección hacia la avenida de Juárez y la Fuente de la República –, y después de una primera entonación del himno nacional, comenzó el avance de la serpiente mayoritariamente blanca, pues el código de vestimenta puso a dicho color como el representante de la manifestación.

El avance se vio detenido dos veces por espacio de algunos minutos cada ocasión, sin embargo. Problemas organizativos.

Esto no impidió a una de las organizadoras y lideresas del movimiento, Laura Herrejón – presidenta de ProVecinos y parte de las coordinadoras de la primera Marcha Fifí – ponerse frente a la manta negra que titulaba la manifestación con la leyenda: “Democracia y federalismo, NO autoritarismo”, para ofrecer una entrevista a uno de los medios que acudieron al deber, y cubrieron la marcha.

Resaltó enterarse que la organización Alto al secuestro, y su dirigente Isabel Miranda de Wallace – quienes estuvieron relacionados a la primera Marcha Fifí – le dieron la bienvenida al domingo en Twitter con el mensaje:

“Buenos días @altoalsecuestro NO CONVOCÓ a ninguna #Marcha el día de hoy, y NO participamos, gracias”.

Después de la entrevista a Herrejón, ahora sí, la marcha avanzó.

Siguiendo su tradición de inventar consignas a falta de una tradición de protesta, los marchantes compusieron la voz de la serpiente con gritos como “juntos todos somos uno”, “legitimidad y transparencia, no reformas a tu conveniencia” y “¡No al socialismo!”
A través del paso por el asfalto caliente resguardado sólo por las sombras de los árboles, los gritos, como la marcha pasada, se descompusieron en más peticiones que la continuación de las obras del NAIM en Texcoco – a pesar que según medios como El Sol de México, las obras continúan de momento en lo que culminan las evaluaciones de 2018.

Los gritos de la serpiente blanca clamaron, por ejemplo, en contra de los llamados “súper delegados” que piensa instituir el presidente Obrador, al canto de “no a los delegados, respeta a los estados” y de la reforma del artículo 35 institucional, pensada para legalizar las consultas populares que el partido de Andrés Manuel, Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), ha estado realizando los últimos meses.

Estas consignas se unieron a algunas de las ideadas la marcha pasada, como “México despierta, así empezó Venezuela”, “Ni chairos ni fifís, no dividas al país”, y “no es mi presidente”.

Además, la marcha tuvo algunos oradores que constantemente ofrecían discursos al paso a los espectadores.

Un hombre de unos 50 años, quien cargaba un tanque de oxígeno con los respiradores en la nariz, declaró a la multitud que esta marcha se estaba replicando en tres estados, sin mencionar cuáles, y de lo que no existe información en esta era que se caracteriza por la inmediatez y cantidad de la misma.

Y alrededor de la marcha, la vida seguía. Los ciclistas y corredores reviraban a los carriles libres para su circulación, las carpas dispuestas para puestos de artesanías, antojos y demás curiosidades seguían asistiendo a su clientela. A un lado de la marcha, pasó otro grupo vestido de blanco: una familia que llevaba en procesión un anda o trono con una imagen de yeso de la Virgen de Guadalupe.

La mayoría de los asistentes se mostraron indiferentes al paso de la marcha. En la Plaza de la Palma donde habían jugado el anciano y el joven al ajedrez, por ejemplo, un par de hombres continuaron su entrenamiento de boxeo mientras la serpiente blanca les pasaba por un lado. Otros, como un transeúnte, mostraron su desacuerdo con gritos como “¡reaccionarios!”.

El sol cercano al mediodía iluminaba los rostros y las pancartas, algunas de las cuales presentaron errores de ortografía como “opsición”, “eleccion” sin acento y “militarisacion”.
Como la vez pasada, el nacionalismo fue el hilo conductor de los inconformes, con la presencia de varias banderas y entonaciones del himno y la canción popular “Cielito Lindo”.
Aunque a estos ejemplos se añadió una composición de trasfondo internacional: una estrofa en español de “La canción del pueblo”, creada para el musical de Los Miserables, basado en el libro homónimo del célebre Victor Hugo.

“Hoy el pueblo cantará/ con gran coraje y voluntad/ esta es la música de un pueblo que reclama libertad./ Si al redoble del tambor/ tu corazón latiendo va/ es que la luz de un nuevo día por fin vendrá” se escuchaba venir de aquellos a quienes un grupo de manifestantes uniformados con playeras con la leyenda “nosotros somos más” habían repartido la letra de la canción.

La serpiente se deslizaba por el antiguo Paseo de la Emperatriz, como fue encargado por Maximiliano de Habsburgo durante el Segundo Imperio Mexicano. Sus escamas blancas tenían que llamarse constantemente entre sí a mantener el discurso dentro de los límites de la civilidad, pues algunos de sus componentes aprovechaban el momento para dar sus propios mensajes, no tan inclinados a la unidad.

“¡Nacos, asalariados!” gritó un señor de unos cincuenta años entre la multitud, por Glorieta de la Palma.

“¡Veteje, ojete! ¡Tus leyes al retrete!” coreó a su vez un joven poco más adelante, de camino a Glorieta de Cuauhtémoc. Los demás jóvenes con los que iba lo mandaron callar inmediatamente.

Pasaron el Monumento a Cuauhtémoc, y después el Monumento a Cristóbal Colón. El sol atormentaba a la serpiente color nieve. En medio de sus escamas, los vendedores que nunca desaprovechan una oportunidad vendían sombreros para los asistentes.

Dentro de la barda del Monumento a Colón, estaban un grupo de vagabundos, mismos que al ver la marcha desenfundarse ante sus ojos, sólo intercambiaron bromas y se echaron a reír.

La serpiente blanca dio entonces un giro a la izquierda, a la calle de Ignacio Ramírez. Unos minutos después, a las 12:30, la segunda marcha en favor del NAIM – y en rechazo a Obrador – llegó a la Plaza de la Revolución.

El camino de camisas blancas dio toda la vuelta a la Plaza, en el que se estaba montando una pista de hielo para el disfrute de los capitalinos, presta a inaugurar el 7 de diciembre.

Mientras la marcha entraba a la calle De la República, la señora de ropas grises y pelo rubio se aferró al poste de luz y desahogó su discurso, antes de bajar de un salto y reintegrarse al caminar de sus correligionarios.

Las 12:40 del medio día. La serpiente blanca por fin alcanzó su destino: el camellón entre las dos direcciones de la calle de Valentín Gómez Farías. La marcha había aprendido de las faltas de su predecesora, pues esta vez, estaba dispuesta una camioneta pick-up de la marca Chevrolet con grandes bocinas negras, listas para los discursos.

La primera en hablar fue la señora Herrejón, quien acusó a Obrador de vulnerar los principios del federalismo con sus propuestas, y llamó por la unidad en contra del autoritarismo.

Durante su discurso, se escuchó el coro “¡fuera Taibo!”, en relación a Paco Igancio Taibo II, designado por Andrés Manuel para dirigir el Fondo de Cultura Económica, quien ha enfrentado problemas para asumir el cargo debido a su nacionalidad española.

Al mismo tiempo, la señora que dio su mensaje a los marchantes aceptó ser entrevistada.
Aida Briones tiene 38 años. Trabaja en un call-center a pesar de tener estudios universitarios porque “yo no encontré francamente chamba en mi carrera” y tiene un hijo.

– ¿Por qué se unió a esta marcha – le pregunto.

– Porque estoy harta de ver cómo México se convierte en Venezuela o en Nicaragua. – me dice. Su voz es fuerte y su tono demuestra enojo, igual a cuando se aferró del poste.

“Todos sabemos las intenciones de Obrador, todos las sabemos. Sabemos que progresivamente van imponiendo sus reformas a manera de Venezuela. Por todo nos consulta, pero ¿por qué no nos consultó de la llegada de Maduro? Fue el evento más humillante para la tierra el ver que ese señor entró a nuestro Palacio Nacional.”

El comunismo – mejor conocido como socialismo científico – es una doctrina de pensamiento fundada en el siglo XIX por Karl Marx y Friedrich Engels, que se basa en entender a la sociedad como el producto de una lucha de clases con intereses antagónicos (la oprimida y la opresora).

Basado en el análisis de la sociedad actual, la teoría comunista muestra como necesario un nuevo modelo económico y social donde toda la humanidad tenga acceso a la riqueza que produce, después de una lucha revolucionaria internacional contra la burguesía (la clase dominante actual) liderada por el proletariado (la clase oprimida) que liquide el viejo sistema de clases.

Al preguntársele por ahondar en estos preceptos, Briones sólo atinó a señalar como los baluartes del comunismo “la educación gratuita, la salud gratuita y la igualdad, pero cada día se alejan más de esos preceptos.”

Andrés Manuel López Obrador, por otro lado, político asociado a la izquierda, ha sido cuestionado sobre sus afiliaciones políticas por sus nexos a la ultraderecha – representada en el Partido Encuentro Social (PES), con quien hizo alianza –, sus propuestas de carácter moral como la redacción de una “constitución moral” y su cercanía a figuras tradicionalmente conservadoras como el Papa de la Iglesia Católica – todos, elementos contra los que históricamente está opuesta la izquierda política.

Asimismo, Andrés Manuel se ha denominado como nacionalista, ideología política que está directamente contrapuesta al internacionalismo inherente a las teorías políticas de Engels y Marx.

Briones, sin embargo, insistió en que “esto sin lugar a duda es una dictadura comunista, que la están metiendo suavecita por la socialdemocracia a ver qué tanto nos dejamos. El comunismo, yo lo que he aprendido: te pega con el palo de madera, y si te dejas, te pega con el de acero, y si no te mete el plomazo como Ortega. No hay que dejarnos ni meter el palo de acero ni el plomazo.”

La palabra “puto – otro de los epítetos que utilizó Briones para referirse al nuevo presidente – es un insulto dirigido a la comunidad homosexual en el idioma español, cuyo uno de sus posibles orígenes yace en la época colonial, cuando en algunas pinturas y esculturas religiosas se describía a un tipo de ángel conocido como “putto”, un niño con algunas características consideradas femeninas, que se terminó relacionando a la homosexualidad.

A pesar de esto, la manifestante insistió que “según la Real Lengua Española [sic], “puto” es un adjetivo de cobardes o de pusilánime, de hecho es una abreviatura de pusilánime.”, cosa que si uno entra al portal electrónico del Diccionario de la Real Academia Española, no encuentra en ninguna de las cinco definiciones que la página ofrece a la palabra utilizada por Briones.

Aún cuando se hizo referencia al posible origen de la palabra escrito más arriba, la señora insistió en su definición y que:

“No estoy ofendiendo a la comunidad homosexual. A final de cuentas mi intención es ofender a Andrés Manuel, porque es un pinche cobarde puto comunista, y “puto” lo relaciono con “cobarde”, porque nos está metiendo el comunismo por debajo de la cobija y el señor no tiene ni tantitos huevos [suena el himno nacional venir de las bocinas de la camioneta-estrado] para hacerlo de frente, porque sabe que se echa al pueblo encima.”
Llegado a un momento de la conversación, Briones dejó de mirar al reportero enfrente suyo, quedándose a ver un punto fijo, el vacío. Como entrando en trance, la señora continuaba ofreciendo sus opiniones.

Así, mencionó como una falta de congruencia de Obrador el tener como uno de sus referentes a Benito Juárez. “Benito Juárez te lo digo honestamente, me caga la pinche madre. Era un indio hipócrita que lo único que quería era vender a México con los gringos.”

Procedió entonces a defender a figuras controvertidas del pasado nacional como Porfirio Díaz y Maximiliano de Habsburgo, quien “era un hombre que iba a traer mucho progreso a la nación” y que López Obrador “de la cultura y de la historia, Obrador no sabe nada más de lo que quiere saber. Distorsiona la cultura y le está enseñando a los jóvenes resentimiento en contra de los blancos.”

La primera Marcha Fifí se vio oscurecida en su mensaje de unidad con los comentarios y pancartas xenofóbicas respecto a las caravanas migrantes que en los últimos meses han cruzado el territorio nacional con dirección a los Estados Unidos.

– ¿Qué piensa de esos comentarios y pancartas y sus mensajes xenófobos?
– Mira, esos mensajes me parecen agresivos, sí, pero yo no condeno honestamente la xenofobia. Para empezar, es una palabra que utilizó la izquierda para referirse justamente a los migrantes y victimizarse. Todos los pueblos son xenofóbicos, y todos los son porque todo el mundo es nacionalista y todo el mundo tiene derecho a defender su país.

Briones declaró en varias ocasiones que los migrantes “lo dijeron muy claro y actuaron con toda xenofobia. Dijeron: ‘vamos a venir a matarlos, traeremos a los maras y vamos a aplastar a los tijuanenses’” basándose supuestamente en una noticia que vio por Canal 4 donde uno de los migrantes pronunciaba esas amenazas. Noticia que no aparece por ningún lado si uno hace el esfuerzo de búsqueda.

Afirmó a su vez que “Estados Unidos a final de cuentas nos hizo el paro y los repelió, y no los repelió con armas letales pudiéndolo hacerlos. Los repelió con balas de goma”, en relación a los hechos ocurridos el domingo 26 de noviembre, cuando autoridades fronterizas estadounidenses dispararon contra manifestantes centroamericanos en la garita de El Chaparral, en Baja California Norte.

También aseguró que en Morena – el partido de Obrador – sólo hay gente de ese tono de piel, y que le parece una injusticia que a personas como ella se les diga racistas y xenófobas, pero que “¿Por qué él sí tiene derecho a juntarse en base a su tono y su raza?”
– ¿Y Tatiana Clouthier? ¿Y Paco Ignacio Taibo? Ellos están en Morena…

– Bueno, son tres personas, incluida la esposa de este señor [AMLO]. Pero a final de cuentas son tres de los contingentes de Morena. A final de cuentas ves un blanco cada mil habitantes. El hecho de que tres blancos tengan el cerebro lavado con una tendencia que no son, porque a fin de cuentas defienden indígenas. Por Dios, ¿Tatiana Clouthier es indígena? Por favor, no seas hipócrita.

“No te pongas a defender algo que no eres. A final de cuentas ella es una descendiente europea. Debería estar defendiendo a los blancos y a los descendientes europeos, porque eso es lo que es ella.”

Su voz, que había empezado la conversación en un tono alto por su cercanía a las palabras que salían de las bocinas de la Chevrolet, subía más y más conforme su discurso avanzaba.

Sus manos siempre se movían cerca de su pecho. Sus ojos estaban fijos en el grupo demanifestantes a lo lejos, pues estaba bajo uno de los árboles de la plaza para evitar el sol de la una de tarde, mientras hablaba apenas parando para respirar.

En ese flujo de voz, criticó también otras propuestas de Obrador, como la apertura de refinerías de petróleo cuando “México ahorita tiene problemas para la gasolina. 2020. No tenemos suministro de gasolina. Toda la infraestructura se va a detener. Porque no va ahorita en chinga a decir “¿quién me vende gasolina?”, pero su puta cerrazón le dice “no, no hay que importar gasolinas, todo nosotros”. Güey, si no hay petróleo.”

– ¿De dónde sacó información?
– Lo saqué del Gogle [sic], lo dice Pemex.
– ¿Pero de qué medio?
– Lo dice en el Excélsior, búscalo.

Si uno busca en la página del dicho periódico, la nota más relevante es una del 11 de septiembre de 2017, donde habla sobre que el cierre de refinerías en el sur de Estados Unidos debido al huracán Harvey obligó a la paraestatal a buscar otros vendedores de gasolina, entre ellos, Corea del Sur.

Por otra parte, la revista Forbes publicó el 10 de octubre de este año que Pemex comenzará a importar gasolina de la empresa surcoreana Hyundai Oilbank a partir de 2019, con un contrato por 2.1 millones de barriles del combustible.
Ninguna de las notas habla de una carestía de petróleo para 2020.

La señora Briones, por último, aseguró que “Tenemos que reaccionar y este señor en seis años, pero que se vaya. Que se vaya, y en las votaciones intermedias, a votar por el partido conservador. Yo sé que el PAN ha cometido muchos errores, pero el peor error es que nosotros nos metamos en una crisis sin partido y no tengamos con qué o para qué defendernos. Es peor estar sin defensa. Hay que votar por el conservador aunque no nos guste.”

Después de esto, dio las gracias y se retiró a mezclarse entre la masa de gente que seguía escuchando los discursos, quienes apenas llegaban a las 500 personas.Después de un mensaje por parte de un grupo de cinco señores que decían haber participado en el movimiento estudiantil de 1968 – como lo aseguraba la manta que traían –, la masa comenzó a esparcirse todavía más.

Entonces, un manifestante subió y pidió a los congregados que buscaran un celular por los alrededores, pues a una señora que asistía a la marcha se le había perdido, o peor aún, se lo habían robado.

“Si nos pueden ayudar a encontrarlo o devolverlo si lo robaron”, pidió el manifestante, “hay que empezar por nosotros mismos, compañeros. Yo creo que fue un chairo el que se lo robó, un infiltrado, un provocador”.

La marcha, aunque no oficialmente, en la práctica había terminado. El reportero tomó un pequeño descanso de la jornada bajo la sombra de uno de los árboles de la plaza. A su lado, llegó una señora de unos 40 años, elemento de limpieza de las áreas públicas de la capital.

Ambos miraron a la marcha.
“¿Cómo la ve?” preguntó el reportero.
La señora sonrió levemente y alzó los hombres.
“Ay joven, pues ya ni saben qué hacer” respondió.

2 COMMENTS

  1. La marcha de las incongruencias… entonando una canción de los Miserables, háganme el chingado favor…me quedo con la frase de la señora de limpieza: “Ay joven, pues ya ni saben qué hacer”.

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