La prioridad para la administración de Miguel Ángel Riquelme Solís al frente del estado es y ha sido la seguridad. Desde el eslogan de su gobierno “Fuerte Coahuila es”, el mandatario busca enviar un mensaje de solidez y fortaleza para generar temor y respeto entre los delincuentes, sin embargo, la violencia no ha cesado.

En las vísperas de su segundo informe de gobierno, el pequeño municipio de Villa Unión, casi en la frontera con Estados Unidos, fue escenario de una intensa batalla entre elementos de seguridad y civiles armados. De acuerdo con el propio Gobierno de Coahuila, hasta el momento han muerto 24 personas, de las cuales 18 eran presuntos delincuentes, cuatro elementos de seguridad y dos civiles.

El rocío de pólvora que sacudió al pequeño poblado coahuilense, puso sobre la mesa la credibilidad de un gobierno que, a falta de inversión pública, ha puesto todas sus cartas en el tema del fortalecimiento de la seguridad interna del estado.

Aunque las autoridades ya cerraron el caso de Villa Unión, trascendió en columnas y textos de opinión que el poderoso Cártel del Noreste estaría intentando ganar terreno en el estado de Coahuila vía Villa Unión y sus municipios aledaños. El mismo Fiscal General de Coahuila, Gerardo Márquez Guevara, coincidió con esa tesis, sin embargo, aseguraron que las organizaciones criminales no podrán contra el sistema de seguridad de Coahuila.

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La matanza de Villa Unión, también recordó a la que sucedió durante el mes de abril en la ciudad de Saltillo, en donde 9 presuntos delincuentes fueron abatidos y dos policías resultaron heridos.

También, durante 2019, un migrante de origen centroamericano fue asesinado por elementos de seguridad en la misma ciudad de Saltillo, acción que también puso en tela de juicio las maneras y el respeto a los derechos humanos de las autoridades hacia los migrantes.

El 17 de noviembre del 2019, una maestra fue asesinada durante el desfile de la Revolución en la ciudad de Torreón. Aunque las autoridades ya capturaron al autor intelectual de la ejecución, no han podido dar con quien jaló el gatillo.

El mismo 4 de diciembre por la mañana un joven de 23 años fue baleado en las afueras del Hotel Calvete de la ciudad de Torreón. Hasta el momento su estado de salud es grave.

Aunque las autoridades han catalogado estas acciones como “hechos aislados”, la realidad es que en los últimos meses la violencia se ha vuelto a asomar en la vida de los coahuilenses.

Otro momento de crisis que vivió la administración de Riquelme Solís llegó el 8 de junio del 2018, cuando el entonces candidato para una diputación federal por el PRI y ex alcalde de Piedras Negras, Fernando Purón Johnston, fue asesinado a sangre fría al salir de un debate que se llevó a cabo en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Coahuila.

Aunque han sido menos frecuentes, los episodios de violencia no han cesado en ninguno de los 38 municipios del estado de Coahuila; feminicidios, homicidios dolosos, extorsiones, balaceras y enfrentamientos son acontecimientos que han vuelto a las portadas de los periódicos y principales medios de la entidad.

Para este 2020, el Gobenador Miguel Riquelme dijo que se invertirá buena parte del recurso disponible en temas de seguridad. Ya se inició la instalación de cámaras de videovigilancia con reconocimiento facial en los principales 5 municipios de la entidad. Se buscó cambiar la imagen de Fuerza Coahuila porque esta corporación concentra más del 50% de las quejas que se han presentado contra corporaciones policiacas ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Coahuila. Para este 2020, en donde se renovará el Congreso local, será importante para la administración riquelmista que los episodios de violencia vividos en 2019, no formen parte de un patrón que podría ir creciendo y vulnerando la vida de los ciudadanos.

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