Madre de César Manuel González Hernández

“El amor que le tienes a un hijo no se compara con nada, y es por eso que como madre seguiremos buscando a nuestros hijos”, doña Hilda. 

Madre de Miguel Ángel Hernández Martínez

Ellos que tienen a sus hijos, que los valoren, que los quieran, no sabemos cuándo puede venir una mala persona y se los arrebate. Hay que luchar, que se pongan en nuestro lugar, que nos vean como lo que realmente somos, unos padres que están luchando por sus hijos y pidiendo justicia para ellos y su presentación”, doña María.

Madre de Benjamín Asencio Bautista

“Esta lucha es por amor a nuestros hijos, por ellos, quien sea madre, quien sea padre sabe el amor tan grande que se le puede tener a un hijo, esta lucha es por su vida”, doña Cristina.

Madre de Jorge Antonio Tizapa Legideño

“Por el amor que le tenemos a cada uno de nuestros hijos, eso nos mantiene de pie, donde quiera que se encuentren nuestros hijos, que tengan paciencia, no nos vamos a rendir hasta encontrarlos”, doña Hilda

Ayotzinapa, la historia continúa 

Pasan las horas, los días y los meses. Las hojas del calendario van cayendo una por una. Hoy, marca los 977 días desde aquella noche del 26 de septiembre de 2014, donde 43 estudiantes de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, desaparecieron a manos de autoridades e integrantes del crimen organizado.

A 32 meses de la desaparición de los normalistas, las autoridades no han dado respuesta.

Dentro de la comisión de padres que se encuentra en este momento en la Ciudad de México, tuve la oportunidad de entrevistar a: doña Hilda Legideño, madre de Jorge Antonio Tizapa Legideño, también a doña María Martínez Zeferino, madre de Miguel Ángel Hernández Martínez, así como a doña Cristina Bautista Salvador, madre de Benjamín Asencio Bautista  y a doña Hilda Hernández Rivera, madre de César Manuel González Hernández.

En su mirada uno puede notar el dolor que llevan en su corazón, pero al mismo tiempo la fuerza que se dan unos a otros para seguir en esta lucha que parece no tener fin.

¿Cuál ha sido la respuesta del estado?

Después de la salida del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), se comenzó a trabajar el Mecanismo de Seguimiento sobre el caso Ayotzinapa, el cual realizó su segunda visita oficial el pasado mes de abril. El Mecanismo lamenta las declaraciones de altos funcionarios que continúan con la versión de que la verdad histórica  es lo que pasó aquella noche.

Para estas madres que diariamente buscan a sus hijos, la respuesta por parte de la autoridad ha sido nula. Las pocas respuestas que se tienen han sido gracias a las presiones internacionales y a personajes extranjeros como los informes del GIEI.

Desde el jueves 20 de abril, las familias acampan frente a las oficinas de la PGR en Reforma. Sus solicitudes al gobierno son claras y exigen la investigación en cuatro líneas, las cuales fueron propuestas por el grupo de expertos de la CIDH: que se investigué al ejército, la política de Huitzuco, los 17 celulares de los normalistas que siguieron funcionando después de la desaparición y el trasiego de droga de Iguala a Chicago.

Para Hilda, María, Hilda y Cristina, madres de algunos de los estudiantes, las manifestaciones nunca han terminado, ellas siguen en pie de lucha y no van a descansar hasta encontrar a sus hijos o hasta que se esclarezcan los hechos de aquella noche.

¿Quiénes los mantienen?

Han sido varios los medios de comunicación, líderes de opinión, políticos e incluso funcionarios públicos, que han declarado que las 43 familias de los estudiantes reciben dinero de diferentes medios. Algunos mencionan a la izquierda, otros a la guerrilla, así como a Andrés Manuel López Obrador y a intereses oscuros que financian el movimiento.

La realidad es que estas madres y padres de familias siguen en pie de lucha, gracias a personas, organizaciones y colectivos que los han acompañado durante este tiempo y han apoyado de una u otra manera.

“Esas personas que hablan, es porque no están viviendo lo mismo que nosotros, si estuvieran en nuestro lugar, harían lo mismo, buscar a sus hijos.

Ante este mensaje, las madres piden a quienes aún no están en su lugar que abran los ojos, que luchen y se unan. Ellas nunca imaginaron estar en ese lugar.

“Nosotras no pedimos estar aquí, algunos nos tachan de protagonistas pero no tenemos la culpa de andar luchando por nuestros hijos, no pedimos otra cosa nada más que nos devuelvan a nuestros hijos”.

Ante los comentarios que se han ventilado sobre el dinero que en algún momento ofreció el gobierno de Peña Nieto y la ayuda de algunos partidos políticos y miembros, respondieron:

“No hemos recibido ni un solo peso del gobierno, porque nuestros hijos no están en venta, no estamos vendiendo a nuestros hijos, es algo que cualquier padre desearía si estuviera en este lugar, que le regresen a su hijo”.

Un mensaje para quienes también buscan a sus hijos desaparecidos

“Para esas madres y padres que también buscan a sus hijos. Ustedes saben sobre este dolor, es el mismo. Desde el lugar donde están también debemos exigir. No se sientan desplazados por nosotros, la búsqueda de sus hijos, también es la nuestra. Desgraciadamente nos tocó estar en este lugar, no queremos ser protagonistas, no somos intrusas”.

Lamentablemente la mala información de los medios y del gobierno, ha provocado confrontaciones entre los distintos colectivos de madres y padres que buscan a sus hijos. Algunos ven a los padres de los 43 como aquellos que quitaron la atención de los casos de sus hijos y otros los consideran como invasores.

La realidad es que el sistema de justicia y las autoridades encargadas de esclarecer lo que sucedió con esos más de 30,000 desaparecidos en México, rebasa su competencia en todos los sentidos. Por eso es más fácil culpar a otros que afrontar el colapso que vive el sistema de justicia del país.

“Ojala algún día quieran marchar con nosotros, siendo una sola voz y exigiendo justicia para nuestros familiares. Ustedes que también tienen esa incertidumbre de dónde se encuentran sus hijos, no se rindan. Si todos nos uniéramos, seriamos miles de voces y sería una presión mayor para el gobierno”.

Durante la plática me comentan que es difícil mantenerse con ánimos pero por alguna razón les tocaron ser 43 familias y entre ellas se acompañan, ahora siendo una sola. Por eso dan un mensaje a esa persona que se encuentra ahí sola, indefensa y con miedo a denunciar la desaparición de su familiar o quien busca y lucha sin acompañamiento.

“Caminen con esperanza, así como nosotros lo hemos hecho. No decline esa esperanza al no encontrar a sus seres queridos. Nos solidarizamos con ustedes, no podemos dejar esta lucha, porque dejarla es abandonar a nuestros hijos y como padres  y madres nadie abandonaría a sus hijos”.

Exigencias para el gobierno

Faltan cuatro meses para que se cumpla un aniversario más de aquella noche de septiembre. La lucha se vuelve más pesada para estas 43 familias que han hecho de todo para que el caso no pase y quede en la impunidad, como todo en México.

Sus exigencias son cada vez más directas y no buscan vuelta por parte de la autoridad. Son madres y padres cansados del discurso del gobierno, desconfiados de toda respuesta de la autoridad y esperanzados con encontrar algún día a sus hijos.

Por eso piden a las autoridades que se pongan a trabajar, su experiencia en Guerrero les ha enseñado que pareciera que el gobierno tiene la consigna de matar y encarcelar a las personas que se vuelven incómodas.

Dejen la ambición, dejen de querer tener tanto poder. Lo único que queremos como ciudadanos mexicanos es que haya justicia para todas aquellas personas que también han sido agraviadas por parte del gobierno. Pedimos que en verdad ejerzan su responsabilidad. No vamos a declinar en la búsqueda de nuestros hijos. No más simulaciones, no más mentiras”.

El caso de los 43 reveló el verdadero México; la impunidad, corrupción y violencia que día con día se va apoderando del país y que lamentablemente ha dejado miles de familias desplazadas, casi 100,000 muertos y más de 30,000 desaparecidos.

Debemos preferir encender una vela, que quejarnos en la oscuridad.  El no olvidarlos, les da vida a esos 43 estudiantes de Ayotzinapa.

¡AYOTZINAPA SOMOS TODOS!

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