¿Qué pasaría si tu madre fuera asesinada?, ¿cómo te sentirías si tu hija o hermana desapareciera y no volvieras a saber de ella?, ¿qué harían los pacientes sin las doctoras y enfermeras que los atienden diariamente en los hospitales?, ¿qué pasaría con las miles de escuelas sin sus maestras o alumnas?

Son algunas de las preguntas que los hombres mexicanos deberían hacerse al escuchar sobre el 9M.

El Paro Nacional #UnDíaSinNosotras busca que los hombres tengan una respuesta a esa ausencia, aunque la violencia de género en nuestro país ya respondió ese cuestionamiento en algunos casos de La Laguna.

Al menos los hijos e hijas de las 14 mujeres asesinadas en los últimos cinco años saben qué es crecer sin su madre, las mamás y papás que conforman los siete colectivos de búsqueda de desaparecidos en Coahuila también experimentan a diario el martirio de que sus hermanas, madres e hijas no aparezcan.

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El alumnado de la maestra asesinada el año pasado en el desfile conmemorativo del 20 de noviembre también saben lo que es la pérdida de una persona que como autoridad los guió y otros conocen también el dolor de perder a una compañera o amiga que conocieron en las aulas.

La protesta es precisamente para que todos nos demos cuenta del gran valor que tienen las mujeres en nuestra vida cotidiana y que parece que a pocos les importa.

La idea de convocar a paros no es nueva y surgió desde hace más de 40 años en otros países como una medida de protesta a situaciones muy específicas que afectan a las mujeres.

En México el crecimiento exponencial de los feminicidios y el sadismo con que ocurrieron hizo que la ira de miles de mujeres estallara y la vimos reflejada en más de 70 manifestaciones este 8 de marzo en todo el país. Ahora toca sentir su ausencia hoy.

La indolencia gubernamental está presente desde que se inició la convocatoria para el paro, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha demeritado la actividad con el argumento de que surge de alas conservadoras del país, sin embargo poco ha hablado de lo que hace para atender la emergencia nacional de violencia de género.

Los gobiernos locales hablaron de sumarse y darles el día a sus empleadas, aunque decisiones como suspender las clases en el nivel básico en Coahuila nos hace pensar que prefieren dejarlo como un día de asueto antes que darse cuenta del enorme impacto que habría sin ellas.

Un caso similar ocurre en el sector salud donde de manera forzada las trabajadoras tendrán que laborar para no descuidar a pacientes o bien coordinarse para que haya guardias correspondientes.

En medio de esta demagogia y doble discurso, las mujeres de todo el país intentarán visibilizar su ausencia y demostrar su peso en la sociedad.

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