¿A poco no…? El que no estés de acuerdo conmigo, me da la razón

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¿A poco no hay dichos que, por su soberbia y prepotencia, pintan de cuerpo entero a quien los dice, lo que contribuye a exacerbar aún más la, ya de por sí, peligrosa polarización social? El que no estés de acuerdo conmigo, me da la razón; la única vez que me equivoqué fue cuando creí que me había equivocado; la mayoría tiene la razón, salvo cuando no coincide conmigo; por mencionar 3 ejemplos. Esta postura se observa por igual entre seguidores que entre detractores del presidente López Obrador, quienes radicalizan al extremo su actitud.

Así, los primeros –la minoría-, no reconocen las acciones positivas, y los segundos –alrededor del 70%, es decir, la mayoría- ignoran las decisiones fallidas. Para el semiólogo Umberto Eco, ellos serían los apocalípticos y los integrados de la 4T. Yo no recuerdo un sexenio, al menos en las últimas 6 décadas, tan dividido en extremo entre los que aseguran que estamos con un píe en el abismo y los que juran que vamos que volamos al país feliz, feliz, feliz. Lo cierto es que por cada 3 mexicanos inconformes con el Gobierno, hay 7 conformes que le dan todo su apoyo.

Los primeros desdeñan a la mayoría, convencidos de que están bien informados, a diferencia de los otros que no saben de teoría económica ni ciencia política, lo que los lleva a dejarse seducir por el canto de la sirena populista. Esgrimen, como aquel segmento elitista de la antigua Grecia, que la calidad debe imperar sobre la cantidad y que sólo los ciudadanos preparados deberían votar porque la presunta ignorancia e irracionalidad de aquella mayoría les resta toda confiabilidad. Lo cierto es que el mejor argumento, contundente e irrefutable, es el apoyo directo monetario que reciben esas dos terceras partes de la población.

Lectura recomendada: ¿A poco no…? La lejana y ausente madurez cívica y política.

Y es que esa ayuda económica nunca la habían tenido de ningún gobierno, por lo que ese beneficio opaca cualquier decisión perjudicial de AMLO que no les afecte directamente en su persona. Así que, ni tanto que queme al santo, lo ideal es el justo medio, para cambiar el contrastante panorama de las posiciones extremas y radicales, por el definido horizonte de la empatía, la información objetiva y el análisis crítico que contribuyan a atenuar la exacerbada polarización y a eliminar la soberbia postura que proclama: El que no estés de acuerdo conmigo, me da la razón. ¿A poco no…?

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