Comenzar de nuevo

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Al iniciar un nuevo año, surge una emoción en mí de comenzar de nuevo, abrir la agenda destinada al año en curso, además de ese cuaderno especial que en su portada dice “sé feliz” para escribir mis sentimientos y mis experiencias, llegar a nuevos lugares renovada con nuevas ideas o sentimientos, vaya motivación.

Empezar de nuevo puede ir más allá de un nuevo año, -“Si te equivocas, puedes comenzar de nuevo”. Le dice la maestra sonriente alentando a su alumno temeroso de no hacerlo bien; -“Tendrás que hacerlo de nuevo”, le dice la madre a su hijo con una mirada de invitación al volverlo a intentar enfrentando la responsabilidad de su acción.

Y es entonces cuando me detengo a pensar, la cantidad de veces que tengo que comenzar de nuevo,  el amanecer lo hace cada 24 horas, comienza de nuevo, así como la luna me muestra sus diferentes caras, una y otra vez, hasta que logré notar su belleza en medio de la noche, cuando ya estaba cansada o por el contrario emocionada por sentarme frente al mar en uno de esos días, que solo te toca reflexionar sobre el importante día de mañana.

Volver a comenzar, hacerlo de nuevo, rehacer la vida…. Frases cotidianas entre el murmullo de aquellos que son espectadores detenidos en la seguridad del no movimiento, pero también frases de quienes confían en su habilidad de resiliencia.

En lo personal me ha tocado tantas veces comenzar de nuevo, recuerdo de niña, al tener errores en mi tarea y frustrada comenzaba de nuevo sin ver la extraordinaria experiencia de poder intentar cuantas veces fuera necesario, comenzar de nuevo con tus amigas enfrentando errores al mismo tiempo que rescataba lo que en mi correspondía.

Comencé de nuevo cuando dediqué muchos años a ese amor que nunca fue,  ante las dos primeras décadas de mi vida, me angustiaba el volver a intentar, aún cuando un mar de oportunidades estaba frente a mí.

Pero el más importante fue ese terrible día, el más triste que mi corazón ha tenido que enfrentar, llena de dolor, me detuve en una cama de hospital acompañando en su último suspiro, a quién ha sido un gran amor en mi vida,  mi inolvidable compañero de vida. ¿Cómo volver a empezar, cuando los sueños se caen en pedazos, cuando te sueltan la mano pero no el corazón?…

Pero volví a empezar, cómo quien no conoce el camino y se ayuda de la poca distancia que ve al frente.

-“Qué bueno que rehízo su vida”, los amables comentarios de quienes se preocupaban por mí, aunque me preguntaba: ¿rehacer mi vida?…nunca he dejado de hacer mi vida, mi vida está hecha, mi corazón late y mi respiración continúa acompañada de momentos que conforman toda una experiencia, está hecha de nuevos comienzos, hecha de días nuevos y recuerdos bordados en mi corazón, quizá lo único que hice fue volver a comenzar, es decir, continuar descubriendo, amando, sintiendo, viviendo.

Todos  volvemos a comenzar cuando decidimos hacerlo, cuando nos damos cuenta de nuestra fragilidad, cuando nos dejamos lavar la cara con nuestras lágrimas, cuando vemos nuestras manos que han tocado tantos momentos y quieren seguir sintiendo el calor de esas manos que  se tienden en el camino cuando has caído, cuando te levantas en medio del polvo que te rodeó al momento de caer y quieres seguir caminando.

Empezar un nuevo año, un nuevo mes, un nuevo día o una nueva hora, es la oportunidad perfecta para sentir el latir de tu corazón y comenzar de nuevo.

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