Necesidad de aceptación en nuestra vida

0
531

No esté tu paz en los labios de los otros, 

sin han de pensar de ti bien o mal,

no por eso serás alguien diferente.

Kempis.

¿Qué sientes cuando te ves al espejo? ¿Cuántas veces necesitas hacerlo? ¿Qué sientes cuando te ves al espejo en los ojos de los demás? ¿Cuántas veces necesitas hacerlo? ¿Cuántas veces necesitas confirmar si estás haciendo lo correcto?

A lo largo de nuestra vida desarrollamos un criterio propio, una forma de juzgar la realidad, de juzgar nuestra imagen y nuestros actos. Esta capacidad inicia desde la infancia, primero con el reconocimiento de uno mismo, con la diferenciación de nosotros respecto al medio y a nuestra madre alrededor de los ocho meses. Posteriormente, a los cuatro años atravesamos por una etapa que el psicólogo Erik Erikson, denominó iniciativa vs culpa, en la que el niño(a) se atreve a hacer cosas nuevas y concentra la mayor parte de su energía en este intento, explora, juega, reconoce su anatomía y la de los demás, se aleja cada vez más de sus padres al jugar, entre otras. Es esta una etapa de vital importancia para los cimientos de la seguridad personal en los niños, es muy importante no limitar en exceso sus actividades ni descalificarlos, ya que si lo hacemos podremos instalar en ellos la propensión a la culpa y la inseguridad de ser ellos mismos.

En una sociedad de consumo como en la que vivimos la independencia de criterio y la indiferencia por la imagen no son precisamente un buen negocio. Para la industria de la imagen, es necesario reforzar un sentimiento de inferioridad, una necesidad de aceptación que incluso se convierta en una ansiedad de aceptación, ansiedad que será necesario cubrir con ropa de determinadas marcas, maquillajes, automóviles, aparatos de ejercicio y una larga lista de productos y servicios. La necesidad de estos productos, de un determinado estilo, representa la rendición de la iniciativa, la rendición de la voluntad.

Lo más grave de este fenómeno se presenta cuando esta ansiedad de aceptación no solo se vive en la interacción social, si no que se vive en un plano íntimo, en soledad, frente al espejo, al evaluar nuestra vida y recriminarnos por no cumplir con un estereotipo; o peor aún al tener la fantasía de que al cumplir con este ideal de aceptación, también tendremos amor.

Es entonces cuando la depresión se instala en nosotros ante esta falta, nos doblega, doblega a ese niño(a) de cuatro años que intentaba ser, y de pronto escuchó la voz de sus padres diciendo: no, eso no.

No existe camino para la plenitud que no inicie con ser auténtico, con la independencia y la iniciativa de ser, de pensar y de sentir. ¿Consideras que cuentas con esta capacidad? ¿Cuándo piensas iniciar a construirla?

Miguel Ángel Centeno Campos

Psicoterapeuta

Atlántida # 319 Entre Turín y Napoles, Torreón residencial

Cel. 8713784265

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here