Te fuiste de mi vida.

Nos dejamos de besar,

abrazar.

Me dejas-

te.

 

Pero te quedas, cabrón.

Te quedaste;

en la música que tarareabas en mi oído,

te quedaste en los libros que compartimos,

las promesas con las que me acariciabas.

 

Te quedaste en el alcohol que me tomo,

¡te quedas hasta en la resaca del domingo!

En la pestilencia de tus cigarros favoritos,

las mordidas de mis labios.

 

¡Te quedaste impregnado en mi almohada!

¡Cabrón, te quedas en todo menos en mi vida!

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