¿A poco no…? Nuestra clase política ante el difícil arte de gobernar

0
215

¿A poco no te indigna cómo se ha devaluado el significado original de la palabra política, hoy sinónimo de corrupción? Hace 2 mil 300 años el filósofo griego Aristóteles la definió como el arte de gobernar con la capacidad, preparación y sabiduría suficientes para mantener la paz social, la seguridad pública y las condiciones idóneas para el buen desarrollo de la polis o ciudad, y para conservar el orden y las buenas costumbres. El buen gobernante antepone el bienestar comunitario al beneficio personal o grupal, pero por desgracia, esta teoría de carácter universal está muy lejos de llevarse a la práctica en el entorno nacional. Y uno de los múltiples ejemplos lo encontramos en el tema de la deuda pública.

Según la Secretaría de Hacienda, en lo que va del sexenio, la deuda federal se incrementó 70%. Al cierre de 2017 se reportó un saldo neto de 10 billones 89 mil millones de pesos, el mayor aumento desde 1990, que se tiene registro. En enero pasado, el análisis de la BBC “¿Cuánto deben los países de América Latina?”, reveló que México es la segunda nación latinoamericana con la mayor deuda pública, donde a cada mexicano le tocaría pagar 2 mil 800 dólares, unos 53 mil pesos al tipo de cambio de 19 por dólar.

El problema se agrava por el incremento de las tasas de interés y por vez primera en 12 años el pago de la deuda federal superará a la inversión en obra pública. José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, dijo que en febrero, el pago de intereses y el gasto que implica la deuda aumentó debido al incremento anunciado por el Banxico en la tasa, que pasó de 7.25 a 7.5%, situación que ya se agravó aún más con el nuevo aumento de un cuarto de punto porcentual anunciado la semana pasada. En contra parte, en los últimos dos años los ingresos excedentes ascendieron a 1.2 billones de pesos.

¿Dónde quedaron esos ingresos excedentes? ¿Se fueron a gasto corriente, al pago de la deuda, a campañas electorales y compra de votos o, peor aún, a engordar la corrupción, ese lastre que, según el Banco Mundial le cuesta al país entre 9 y 10% del PIB? Lo cierto es que, desde 2016 la inversión pública en rubros como salud, cultura, ciencia y tecnología e infraestructura ha ido a la baja, víctima de los recortes al gasto público y de la deuda histórica, que se ha incrementado, pero paradójicamente, la mayor parte de esos pasivos tienen como destino el pago de la deuda, lo que origina que ésta crezca año con año.

Mientras que el gobierno gaste más de lo que recauda, los pasivos seguirán aumentando y se destinarán mayores recursos al pago de intereses que a la deuda misma, además de quecontinuará disminuyendo el presupuesto para prioridades elementales como obra pública, salud y educación, todo ello, producto de la corrupción, la voracidad y la ineficiencia e ineficacia de nuestra clase política, incapaz de dominar el difícil arte de gobernar. ¿A poco no…?

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here