Algunas experiencias, por Margarita Millán Collado

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Retomando el hilo conductor de mis muy humildes aportaciones a Red es Poder, de pronto y en la vorágine del trabajo agotador de un docente, se me ocurrió la brillante idea de platicarles un poco de lo que es la vida en los Estados Unidos desde la perspectiva cotidiana y desde el punto de vista de una mexicana, de muy mayor edad y con una cultura mestiza muy arraigada.

Podría decirse que nos parecemos en algunos aspectos, sobre todo quienes vivimos al norte de la República Mexicana; sin embargo también tenemos nuestras diferencias y son diferencias enormes.

     Para iniciar el día, al despertar y casi de inmediato, los norteamericanos, a quienes llamaré en lo consecutivo “gringos” ponen a funcionar su cafetera, preparan café, lo sirven y le dan dos sorbos generalmente, después lo dejan olvidado por ahí, son pocos los que lo toman todo y muchos menos los que se sirven dos tazas; esa es por costumbre de muchos de ellos su forma de “desayuno”, así rompen  el ayuno. Generalmente no se bañan por la mañana, así que se visten rápidamente, casi siempre con cualquier ropa, no son como nosotros que elegimos ir recién bañados y con ropa limpia y distinta todos los días al trabajo. No quiero decir que son sucios, porque no lo son, mi marido es gringo y me consta; sin embargo, ellos acostumbran tomar una ducha al llegar del trabajo y descansar posteriormente.

     El siguiente alimento lo hacen al medio día, entre las doce y la una de la tarde, la mayoría de los restaurantes, sobre todo, los de comida rápida están atestados, casi nadie almuerza en casa, ellos lo llaman lunch, palabra que se ha convertido en un anglicismo en la zona de La Laguna, cuyo nombre es “Lonche” ya que así le llaman al alimento para mitigar el hambre, sin ser una comida en forma como la que hacemos la mayoría los mexicanos entre las dos y las tres de la tarde. Para los gringos, el Lunch es un almuerzo.

     Los gringos, al contrario de nosotros viven para trabajar, nosotros trabajamos para vivir, creo que esa es una gran diferencia. Creo que nosotros como mexicanos hemos aprendido a sobrevivir y a no anhelar mucho, es decir tal vez la mayoría de nosotros no  estaremos desesperados por tener más en poco tiempo, ya que nos hemos acostumbrado poco a poco a renunciar a esto: pero volviendo a la vida en USA, los gringos cada vez quieren más cosas y tiran muchas cosas, uno pasa por las calles y se encuentra de pronto con juegos de sala completos y en buen estado, que cualquier familia mexicana desearía tener en su casa, ellos las tiran porque ya les aburrieron, o porque sienten que ya deben cambiar de modelo, así, con refrigeradores, lavadoras, trastes, y toda clase de cosas que no son inservibles, pero que ya no quieren, todo va para afuera, de cualquier forma, siempre habrá quien lo recoja.

     Por otro lado, el diario a diario de los gringos es prácticamente en sus centros de trabajo, ya que como son grandes consumidores y no todos tienen una formación profesional por lo caras que estas son, entonces llegan a tener hasta dos, o tres trabajos, solo llegan a dormir a su casa y nunca permanecen en ella más de seis, o siete horas para descansar, solo están ahí a ciertos horarios los fines de semana.

     En los Estados Unidos es muy difícil contar con la ayuda en casa, aunque se trabaje por dieciséis horas, así como en el siglo XIX, e inicios del siglo XX, todas esas horas para que alcance el dinero para pagar las cuentas, la ayuda en casa no es posible, es muy cara y solo los muy ricos, o de clase media alta se dan ese lujo, ya que ese trabajo se paga con el mismo pago por hora, como el sueldo calculado para la mayoría de los gringos.  Esto hace que las casas en muchas ocasiones no estén tan limpias, no hay tiempo para limpiarlas y no hay dinero para pagar a alguien para que lo haga. Cuando lleguen a alguna casa en USA y todos los que viven ahí trabajen, no se espanten por el desorden que encuentren, sobre todo si la casa es de anglosajones.

     En muchas ocasiones y sobre todo en ciudades pequeñas, uno se encuentra con una especie de ciudades fantasma, pareciera que nadie vive ahí, la gente por lo general está trabajando y cuando llega a su casa, se encierra y prácticamente no vuelve a salir; así que si uno sale para dar una vuelta, no hay nadie en la calle, o acaso se ve a alguien por allá, lejos, caminando, es decir, las personas no caminan por las calles, es más, no hay banquetas, todos, o casi todos salen en auto, aunque vayan a algún lugar a dos calles de su casa. Es horrible no tener a quien decirle “Buenos días”, Buenas tardes, o Buenas noches, es como caminar en un pueblo fantasma, no hay ruidos, sólo de motores de auto y de pajaritos si es que hay árboles; algo más, en muchas de esas ciudades no hay transporte público, algo no imaginado en las ciudades pequeñas y grandes de nuestro querido México.

     El regreso a casa después del trabajo es muy rutinario, uno ve llegar poco a poco los autos alrededor del vecindario, entran en sus casas y no sabes ni quiénes son, ni qué expresión tienen, o si se ven cansados, alegres, tristes, nada… Generalmente a esa hora se supone que tienen su alimento principal del día y ya lo traen en bolsas, o cajas de algún restaurante de comida rápida también, así se alimentan generalmente. Es difícil hacer amistades como en México, mucho menos platicar algo con alguien. Si de casualidad llegas a hacer una “amistad”, tratarás con ella hasta donde ella quiera en cuestión de palabras, plática, o espacio, o tiempo. Te pueden invitar a alguna reunión, pero te dicen desde el principio, nos veremos de las dos de la tarde a las cuatro, y a esa hora te tienes que ir, aunque la plática se haya puesto buena hacía apenas diez minutos.

     En fin, esta es la vida cotidiana de las personas en USA, sobre todo con aquellos que  no son latinos, con nosotros la cosa puede ser muy diferente, así como la conocemos, con algunas diferencias entre nacionalidades, pero con los anglosajones es deprimente, desde mi muy particular punto de vista. Platico esto no para criticarlos, sino para explicar las diferencias, y para que ustedes sepan con qué se pueden encontrar si llegan a estar involucrados por alguna razón en situaciones como las aquí referidas; para que no les cause mucha sorpresa encontrarse con estas diferencias y aprendan a vivir con ellas mientras permanecen por esos lugares.

¡HASTA PRONTO!

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