Eso es la política. Así la define el Diccionario de la Real Academia Española: “El arte de gobernar los pueblos” y “La actividad de los que rigen o aspiran a regir los asuntos públicos”.

Otros diccionarios definen la política como “un conjunto de supuestos, principios, medios y actividades con que se organiza y dirige un grupo humano para la consecución de determinados objetivos; es el actuar prudencial de quien posee dotes especiales, mas naturales que adquiridas, para la dirección, gobierno o pastoreo de las personas en colectividad”. (González Vila, 1997: 962, en Canel, 1999: p16)

Siguiendo estas definiciones, ¿cuáles se podría decir  que son los rasgos esenciales de la política?

  1. La política hace referencia a un arte, a una actividad.

Se afirma que la política es una actividad que consiste, esencialmente, en la toma de decisiones que incluyen proyectos, planes y programas de acción.

  1. La política es el gobierno de los asuntos públicos, la dirección de un grupo humano, de las personas; es decir, las decisiones que se adoptan y que son vinculantes lo son para la organización de una colectividad de personas, de una comunidad.

En resumen, es la actividad por la que se adoptan y aplican las decisiones en y para la comunidad.

Ahora bien ¿Qué significa la palabra “carácter”?

Con la misma referencia académica se puede aludir a tres conceptos diferentes: uno que dice que se trata de “imprimir carácter a un cargo, un empleo, un honor. Dar o dotar de ciertas condiciones esenciales y permanentes a algo o a alguien”. Otro, es la “condición dada a alguien o a algo por la dignidad que sustenta o la función que desempeña”. (Ejemplo; el carácter de juez, de padre). Por último “es la fuerza y elevación de ánimo natural de alguien, firmeza, energía” (Ejemplo: una persona de carácter).

Si se habla de menos política y más carácter ¿de qué se habla entonces? ¿No habría entonces gobernanza ni dirección, ni proyectos, ni toma de decisiones? ¿Y sí firmeza y energía? ¿Para qué?

Mi voto sí va por la política, por el buen gobierno, por los planes, proyectos y programas de acción en beneficio de la colectividad con ánimo constructivo, de desarrollo humano; y sí, con energía para trabajar dignamente por la comunidad.

Colaboración realizada con aportaciones del libro: Canel, María José. Comunicación Política. Una guía para su estudio y práctica. 2ª. Ed. Tecnos.

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