El nuevo mapa geopolítico de La Laguna

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¿A poco no te has preguntado qué se puede esperar para la región con los ganadores del proceso electoral del pasado 1 de julio a nivel federal y local? Y seguramente podemos escuchar múltiples y variadas respuestas: desde las optimistas que confían en un mejor gobierno, hasta las escépticas que dudan de un cambio de fondo bajo la premisa de que todos los políticos son iguales, pasando por las que no tienen idea de lo que sucederá por lo inédito de los resultados. Y es cierto: nunca en la historia de la comarca y del país en general se había presentado un escenario como el actual.

Se dio el tripartidismo en los municipios laguneros de Coahuila donde se votó por ayuntamientos, con Torreón y San Pedro gobernados por el PAN, Matamoros y Madero por Morena, y Viesca por el PRI. Los dos distritos de las diputaciones federales se repartieron entre el blanquiazul que ganó el 5 y Morena el 6. Del lado de Durango, el partido de AMLO arrasó en los distritos federales y locales, así como en las senadurías de ambas entidades. El PRI, partido que mantuvo la hegemonía en los dos estados durante varias décadas, quedó reducido a su mínima expresión.

Será interesante observar las relaciones entre los titulares del Ejecutivo a nivel federal, estatal y municipal pertenecientes a partidos distintos: en Durango, Gómez Palacio y Lerdo tienen alcaldesas del PRI, gobernador del PAN y tendrán presidente de la República de Morena; en Torreón y San Pedro, ayuntamientos panistas con gobernador priísta. Hay quienes recuerdan las lamentables experiencias vividas en la región, con administraciones municipales y estatales cuyos titulares fueron o son de organismos políticos diferentes.

Así sucedió en la primera gestión de Jorge Zermeño con Enrique Martínez, al igual que José Ángel Pérez con Humberto Moreira, y a su vez, éste con el presidente Felipe Calderón; Rosario Castro en sus dos gestiones municipales, con los gobernadores Ángel Sergio Guerrero e Ismael Hernández; los memorables desaires entre Jorge Herrera y Rubén Moreira, aunque ambos eran del mismo partido; y, en la actualidad, las discrepancias entre las dos alcaldesas priístas de Gómez Palacio y Lerdo con el gobierno estatal blanquiazul por la ruta del Metrobús, entre otros casos.

Los tiempos inéditos que se están viviendo en el país y, en particular, en la región, con el nuevo mapa geopolítico, exigen una actitud diferente de sociedad y gobierno. Es una oportunidad invaluable para lograr una mayor madurez cívica y política, y para lograr la consolidación de la democracia, una meta que podremos alcanzar en la medida que se tome consciencia de la magnitud del cambio que se va a experimentar y de la responsabilidad que debemos asumir los ciudadanos para alentar a la unidad nacional, los políticos para dejar de partidizar las decisiones y todos los mexicanos para comprometernos a cerrar filas con la Patria. ¿A poco no?

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