La educación en México: ¿fábrica de libertad o de opresión?

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El sistema educativo no está diseñado para elevar la calidad de vida de sus estudiantes, con eso quiero empezar. Así mismo la escuela y la sociedad poseen al parecer un mismo parásito oculto que subsiste a costa de éstas. Para entender mejor esta idea te comparto la siguiente información:

La escuela es una institución que no puede deslindarse de la sociedad, así mismo, para el continuo desarrollo de la sociedad, ésta no puede deslindarse de la escuela. Ambas se desarrollan y cambian en favor de una nación, esto a través de seguir un programa de estudios y preservar una cultura, ambas impuestas igualmente por los entes de poder de dicha nación.

La escuela se encuentra en un problema grave al tratar de “dar gusto” a los amos a quienes sirve: la sociedad, la familia y a la nación. El problema no yace en la carga de trabajo, sino que algunos intereses parecieran ser opuestos, me explico:

-Da servicio a las familias, dando seguimiento a la formación cívica y ética que los estudiantes traen de casa, o que debieran traer, reafirmando valores y conductas positivas.
-Ofrece apoyo a la sociedad al brindar elementos capacitados para desempeñarse en el campo laboral, campo laboral que exige elementos proactivos, que sepan trabajar en equipo, innovadores, arriesgados y con capacidad de liderazgo.

-Y se encarga de reproducir un programa de estudios meritocrático, donde se pretende que los docentes ejecuten, sin cuestionar, un programa de estudios, en un sistema donde la obediencia y el seguimiento de órdenes es toral, tanto para los trabajadores de la educación como para los alumnos.

Es irónico como las escuela, por lo general, tiene una formación basada en recompensar a las conductas sumisas y obedientes, mientras se exigen en la sociedad ciudadanos que, de manera positiva, hagan lo contrario. Y ya Ángel Pérez Gómez y Jacques Billard hacían alto hincapié en que la escuela está diseñada en el presente para hacer una mano de obra calificada en una sociedad programada para ver a mal a aquellos que no llegaron a cierto nivel educativo, programando a creer que los estudios formales son la vía pare tener un buen futuro.

En nuestro país se ha realizado una nueva reforma al programa educativo, una reforma que, al igual que las anteriores, promete ser la correctora de los problemas que las anteriores reformas no pudieron afrontar, trayendo consigo sus autores en pedagogía, sus psicólogos y sus teóricos en la evaluación que hacen que los del programa anterior queden fuera de vigencia entre los más rígidos pedagogos, bajo la perspectiva de lo anterior estaba equivocado, lo entrante es correcto.

Valdría la pena analizar el porqué se inicia una reforma educativa a finales del sexenio de nuestro presidente, cómo se relacionar con lo que vive nuestra nación, cuál es el trasfondo de esta iniciativa y la de las anteriores reformas educativas.

El sociólogo francés Pierre Félix Bourdeau dedicó su vida a estudiar como las élites de poder crean un sistema que ayuda a que el poder se mantenga en “las mismas manos” y para ello la escuela con su programa de estudios juega un papel de suma importancia.

En nuestro país la escuela es formadora de mano de obra calificada, muchas veces para otras naciones. Centrada, ante los trabajadores de la educación, en resolver el problema de la comprensión lectora y los bajos resultados matemáticos con la bandera de incrementar los resultados ante la OCDE, mientras que los resultados a favor de elevar la calidad de vida de nuestra población parecieran dejados de lado.

Es interesante también analizar como la educación, quien nos prepara como ciudadanos basados en la democracia y la justicia, se contrapone con la realidad, donde gran parte del poder es para aquellos rompen con las leyes y ejercen el poder en su beneficio a costa del pueblo. El sistema educativo tiende a crear personas con valores, justas y obedientes a las jerarquías, perfil que al parecer es opuesto al necesario para acceder a la clase en el poder, perfil de nuestra escuela tiende a crear ciudadanos que traten de vivir dignamente y justo por ello, son el perfil de personas que difícilmente ejercerían la fuerza para hacer justicia… como resultado, las personas en el poder siguen estando en el poder, mientras los educados confiando que algún día se hará justicia.

Una vez más pareciera que nuestro país vuelve a su ciclo revolucionario con evidencias como el valor de sublevarse ante los gobernantes en los medios de comunicación, la inconformidad del pueblo por la injusticia y las matanzas, el hartazgo del gobierno presente, el surgimiento de nuevos guerreros que luchan al parecer en contra de las élites del poder y la llegada aparente de un nuevo periodo de justicia casi al final de la segunda década, es una historia repetitiva desde el siglo XIX con la guerra de independencia y la revolución en el siglo XX, ambos movimientos concretados para la segunda década en su respectivo siglo… posiblemente así vaya a pasar este siglo.

Recuerda que la historia la escribe quien gana la guerra… quien gana el poder.

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Me despido en esta ocasión con la frase de Karl Marx:

“Necesitamos otra educación para otra sociedad y otra sociedad para otra educación”.

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