La libertad y la razón

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“El acto de desobediencia, como acto de libertad, es el comienzo de la razón” decía el psicoanalista y filósofo de origen judío – alemán, Erich Fromm, en su libro “El miedo a la libertad”, donde pretendía explicar los aspectos de la crisis contemporánea, centrándose en su expresión política y sociocultural; lo curioso es darnos cuenta que este libro se publicó en 1941 y luego de más de setenta y cinco años persiste la sensación de soledad que impacta directamente en la estructura y autoestima del ser humano, esa disposición a ser subordinados siempre y tener que actuar incluso contra lo que profesas por miedo a encarar a las figuras de poder que se te imponen.

Cito este libro porque es un claro ejemplo de que los problemas actuales no nacieron hoy, sino que se han venido arrastrando desde hace tiempo, que todo tiene que ver con estructuras sociales marcadas hace décadas, que en su momento nadie se atrevió a romper. Ahora vivimos un momento de hartazgo generalizado, donde como individuos (llámese padres, hijos, parejas, empleados, empleadores) nos sentimos atados y forzados a seguir una línea por miedo a lo que la libertad implica… a veces es más sencillo hacer solo lo que tenemos que hacer.

Adolescentes que se quitan la vida, ciudadanos que le dan el poder a radicalistas, sacerdotes que no viven su doctrina, trabajadores explotados e insatisfechos, mujeres agotadas, hombres reprimidos, niños forzando la permanencia, jóvenes que exponen su vida por unos cuantos minutos de reflectores y se convierten en delincuentes como una alternativa fácil.

El acto de libertad implica al pensamiento, y en estos tiempos, como en todos los tiempos, el que piensa es llamado rebelde, es tachado e ignorado porque significa un peligro para las organizaciones (familia, empresa, gobierno) que están acostumbradas a funcionar de una forma y no están dispuestas a expandir sus márgenes para que el individuo se sienta valioso, aceptado, comprendido y funcional. Necesitamos escuchar, conocer y reconocer las necesidades del otro, amar y respetar la individualidad, hablar con claridad, volver a la comunicación directa, conversar; necesitamos que la ansiedad, la desesperación y el sentimiento de incomprensión tenga oídos y soluciones, por lo tanto debemos ser más humanos ¿y qué es un humano? Un ser racional y libre, pero sobre todo un ser social.

“Cambiar el mundo, amigo Sancho, que no es locura ni utopía, sino justicia” Don Quijote de la Mancha.

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