¿A poco no habías escuchado que si Kafka hubiera nacido en México, habría sido un escritor costumbrista? Y es que nuestro país es la nación de las grandes paradojas y contradicciones, donde se conjugan leyes que son ejemplo para las naciones en vías de desarrollo, pero que aquí no se cumplen; sistemas de justicia que en el papel son de vanguardia, pero en la práctica son un fracaso; reformas estructurales que son aclamadas en el extranjero, pero repudiadas en México por su inoperancia; partidos políticos al por mayor que reciben multimillonarios recursos, pero en poco o nada contribuyen a consolidar la democracia; elevados presupuestos educativos, con alumnos y maestros reprobados… En fin.

También la imagen de México en el exterior es contrastante. Así, por ejemplo, Laurence Fink, presidente de la trasnacional Blackrock, asegura que vivimos una estabilidad sin precedentes a nivel político y económico, y somos un ejemplo que deberían seguir otras naciones. Una opinión diametralmente opuesta a la de algunos organismos internacionales que nos ubican como uno de los países más corruptos, peligrosos y violentos no sólo de América sino del mundo, y que este año se convirtió en el más letal del planeta para ejercer el periodismo, según Reporteros sin Fronteras.

Estas visiones divergentes reflejan los contrastes de un país que, al exterior, se percibe estable y atractivo para invertir, y al interior vive profundos conflictos sociales; un país cuyo presidente en 2013 fue nombrado “Estadista del año” y en 2014 su imagen internacional –y nacional- empezó a caer a partir de tragedias como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y escándalos como el de la casa blanca, a los que se agregan los casos de corrupción generalizada y la violencia irrefrenable que prevé a 2017 como el año más violento después de la Revolución.

Otro de los grandes contrastes es el relativo al nuevo Sistema de Justicia Penal Acusatorio que, a un año de su arranque, anunciado como la panacea para terminar con el rezago y la corrupción ancestral del sistema judicial, hoy naufraga entre la impunidad e ineficiencia y en menos de la mitad de los delitos por los que se abre algún expediente hay suficientes avances en la investigación para enviarlos a los tribunales, según análisis del CIDAC,Centro de Investigación para el Desarrollo, cuya conclusión es que se están generando prácticas viciadas que hacen que el sistema sea ineficiente.

Las visiones contrastantes del México de hoy nos obligan a ver a nuestro país con orgullo por todo lo que tenemos,que es mucho: su gente, cultura, diversidad, riquezas naturales y demás cualidades; pero también con preocupación por los grandes rezagos y problemas de corrupción, impunidad, ineficiencia, opacidad, violencia, pobreza y desigualdad, entre otros, cuyas soluciones dependen de la sinergia que se logre del principal activo de la nación, que somos todos los mexicanos que amamos a esta Patria nuestra, entre los que seguramente estás tú.

¿A poco no…?

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