¿Qué opinar?

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En ocasiones, me siento frente a la laptop y me quedo muda; tenía una idea de lo que escribiría y de pronto, esa idea no es más de mi agrado; es en ese momento que surge la disyuntiva, ¿de qué hablar?, ¿qué opinar? Y vienen a mi mente un cúmulo de pensamientos memorables, como lo acontecido el día de hoy, no mencionaré cuál era el tema que aparentemente tenía ya preparado, mejor hablaré de cómo surgió esta inquietud de retomar algo que aunque aparentemente es ya histórico, sigue vigente en mi memoria y en la de muchos mexicanos más.

Sorpresivamente durante la semana en curso, me encontré con un mensaje que me ubicó otra vez con mi papel tan amado de docente. Una querida exalumna me pidió una plática telefónica para hablar sobre el 2 de octubre de 1968 y su contexto, ya que ella tiene que desarrollar un documento muy característico sobre este hecho y necesitaba hacerme una especie de entrevista. Nuestro reencuentro inicialmente fue a través de las redes sociales, unas cuantas líneas por medio del Messenger, situación que me hizo pensar y reflexionar sobre todo lo que se puede lograr mediante estas herramientas, más allá de la plática simple y cotidiana, se pueden lograr acuerdos y se pueden resolver cuestionamientos que tal vez, muchos ni se imaginan; esta es la primer reflexión acerca de este reencuentro.

Una vez acordada la fecha y hora de la plática por el celular, misma que fue el día de ayer, sábado 28 de julio entre las 11:30 y 12:30, o tal vez poco más tarde, ya que no tuve la precaución de tomar el tiempo; las preguntas y respuestas fueron dándose de poco en poco, de hecho lo único que revisé anterior a esta conversación fueron los contenidos del pliego petitorio del Comité de estudiantes en 1968, sólo para recordarlos y tenerlos presentes.

Las preguntas de Clara fueron muy precisas y bien planteadas y me llevaron de la mano por una importante etapa de mi vida. Inició con la revisión de los puntos del pliego petitorio estudiantil, mismo que estaba centrado en la libertad a los presos políticos de todo tipo, y sobre todo en la exigencia de libertad de los estudiantes detenidos, maltratados, golpeados por diversas fuerzas del orden, especialmente la de “Los granaderos”, hasta hoy recordados con odio y desprecio, por todos aquellos que vivimos estos acontecimientos.

Debo aclarar que Clara recurrió a mí porque sabe que viví aquellos momentos tan dolorosos para nuestra historia, más allá de que lo vimos como tema académico en nuestras clases de Historia de México e Historia Universal Contemporánea.

En la actualidad Clara estudia en la UNAM la licenciatura en arquitectura; es tal vez de sorprenderse sobre el porqué de este tema en esa carrera, es imprescindible que toda carrera, o especialidad incluya la historia, la cultura, los acontecimientos sociales que le dan vida a su patria y a su pueblo, de esta forma esto se retoma y el conocimiento se pone en práctica cuando es necesario, incluso en el caso de la arquitectura en los propios diseños y soluciones de construcción y comunicación a partir de esta disciplina.

Retomando el tema que me lleva a opinar sobre todo esto, debo mencionar que para mí fue un placer recordar todo este acontecimiento, ya que el hecho en sí no fue algo placentero, fue demasiado fuerte y controversial, dejó a gran parte de la población sumida en la desesperación y el desconsuelo, muchos padres perdieron a sus hijos, muchos alumnos perdieron a sus maestros, la vida no volvió a ser la misma para gran parte de la población, sobre todo para la población de lo que entonces era el Distrito Federal, hoy Ciudad de México.

Le expliqué a Clara que la clase en el poder y la clase media de aquel entonces, no estaba involucrada en su totalidad en ese acontecimiento, ya que no todos tenían hijos, o eran parte del mundo académico y estudiantil, por lo que muchos despreciaban a los estudiantes y los llamaban entrometidos y buscapleitos, adjetivos que todavía se les dan a ciertos grupos de trabajadores, campesinos, o estudiantes como los 43 de Ayotzinapa, este es un hecho que se corrobora por la ignorancia y la preparación académica sin la formación cívica y social suficiente para entender cualquier clase de movimiento social. Eso mismo pasaba en el 68, e hizo posible que diez días después de la matanza, donde murieron muchísimas personas, este hecho fuera ignorado por el resto de la población y el 12 de octubre se inauguraran los juegos de la Decimonovena Olimpiada en nuestro país, sin que aparentemente hubiera habido un hecho tan sangriento y lleno de dolor nacional y que duró más de tres meses.

Muchas gente estaba muy contenta con ese acontecimiento y estaban satisfechos de que el gobierno acabara con ese movimiento que solo dejaría a México muy mal visto por el resto del mundo. Cabe destacar que no todos se enteraban de lo que realmente pasaba, igual que en la actualidad, ya que la gente no acostumbra leer, pero en aquel entonces, la limitación estaba puesta en los noticieros televisivos y en los diarios, todos vendidos al Estado, cabe destacar que el presidente en turno era Gustavo Díaz Ordaz y que su Secretario de Gobernación era Luis Echeverría Álvarez, ambos miembros de la CIA, según documentos de los cuales incluiré la liga al final.

El Ejército jugó un papel muy importante, al igual que todo tipo de mercenarios y fuerzas del poder llamadas “Autoridades” de todo tipo, la CIA estuvo muy involucrada en estos operativos de “limpieza y desaparición” de muchas evidencias. Hubo un sinnúmero de estudiantes y maestros desaparecidos, nunca más se supo de ellos; ya hablé de esto en alguna columna anterior.

Todo lo antes mencionado y lo relacionado con el contexto mundial, fue el motivo de la plática con Clara, sobre todo lo relacionado con la Guerra Fría; movimiento social que duró muchos años y que en 1968, estaba en su pleno apogeo. El movimiento estudiantil de México en esta fecha, no estuvo exento de relación con otros movimientos estudiantiles y de trabajadores a nivel mundial, creados por la lucha de las dos ideologías predominantes durante ese proceso histórico. Espero que todo lo que se platicó le haya servido a Clara y a ustedes, lectores de Red es Poder.

¡HASTA PRONTO!

REFERENCIAS: Documentos desclasificados evidencian que tres presidentes mexicanos trabajaban para la CIA

 

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