No te atrevas a decirme que no sabes cómo hacerlo, la respuesta a esa pregunta está atrapada en tu mente, dentro de tu cuerpo. En el fondo del pecho sientes cómo la ansiedad gana paso y se abre camino hasta vencerte y,

sí…

 el miedo y la desesperanza vienen de muy dentro de ti, como si tu alma de repente se saliera de tu cuerpo para convertirse en un demonio que controla tus emociones, tus actos, como si no fueras tú el amo y señor de tu propia vida, como si existiera un destino fatal y éste dictara lo que va a ocurrir.

Caminamos por una senda muy estrecha entre identidad y vacío, la época en que vivimos no ayuda, nuestros padres aprendieron de sus padres y nuestros abuelos a la vez de sus padres. Sin embargo tú y yo nos enfrentamos a un mismo dilema: ¿qué hacer en este mundo que cambia radicalmente en menos de un año?

Cada 8 meses un nuevo iPhone, cada 8 meses una nueva versión de Facebook, empresas digitales que se valoran en cientos de millones de dólares y se venden en una bicoca, su esplendor es momentáneo: bienvenido a la era desechable, el oscurantismo de la era digital.

Lo efímero de las cosas (que no el internet de las cosas) marcaría una breve, sin embargo necesaria etapa de maduración acelerada, la red medieval. Hoy todos somos jueces, todos somos periodistas y reporteros, todos somos canales de transmisión y todos somos asesinos sociales.

 Warhol hablaba de los 15 minutos de fama y muy pronto todos querremos 15 minutos de privacidad. Ha desaparecido la delgada línea entre vida privada y vida pública (dame más likes, dame más seguidores y seré tuyo hasta el orgasmo efímero que experimenta el narcisista digital).

 Hoy prevalecen la imprudencia y la nota roja, en un mundo así ser imparcial es, además de imposible ¡irresponsable!

 ¿Qué hacer cuando los medios tradicionales publican en sus redes las nalgas de las Kardashian y videos de gatitos para tener un Like más? ¿Cuándo se diluyó la decisión de publicar un ataque suicida con el único fin de atraer la atención antes que informar?

Lo único que nos queda es la esperanza, fortalecer relaciones, estimular los vínculos y re entender el valor, conocerse a uno mismo para crecer mientras se envejece,  formar parte de una red, es recuperar el Poder.

 RED ES PODER.

4 COMENTARIOS

  1. Desde siempre escuché a papá, luego a mis maestros, y posteriormente a varios de mis jefes, que la información es poder. Y si, tienen razón. Aquellas personas que poseen información sobre uno, tienen poder sobre nosotros. Y en la mayoría de las veces, se las dimos nosotros, al confiar, al contarles nuestras penas y cuitas, nuestros logros, nuestras ambiciones, nuestros anhelos o deseos. Pero bueno, esas personas fueron escogidas por nosotros, por su cercanía familiar o de amistad. Por qué confiamos en ellas. Ahora la diferencia es que escogemos o aceptamos contactos que en la vida hemos visto. Y hacemos pública toda nuestra vida, con lujo de detalles. Sentimientos, gustos, aficiones, ambiciones, placeres, todo!!! Y aún más los acompañamos de fotografías para que no quede duda. Confiamos esa vida en absolutos desconocidos. Que pueden hacer de esa información lo que quieran… y ahora esto de publicar, se ha convertido en una nueva droga, es una adicción tan fuerte, que no existe medicina ni hospitales para curarla.
    Somos una sociedad adicta a las redes… llegará algún día el remedio para curarnos?

    • Karla muchas gracias por leer mi artículo, creo que vivimos en el oscurantismo digital, la era digital en la que estamos inmersos nos tomó por sorpresa y despierta el narciso que muchas y muchos llevamos dentro, ¡yo no soy la excepción! tal vez al contrario, lo importante es tomar conciencia de ello y actuar. Te invito

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