¿Los buenos ciudadanos son la base para conformar una democracia, o una democracia es la base para formar buenos ciudadanos?

Esta disyuntiva la podemos extrapolar a la sociedad del conocimiento, y preguntarnos si la sociedad del conocimiento conformará un proyecto real de justicia social, o si es necesario primero establecer un proyecto real de justicia social en una sociedad determinada que la convierta en una sociedad del conocimiento a futuro.

En las recientes reformas educativas en México se le ha dado énfasis a la pertinencia, equidad, calidad y cobertura de la educación, muy a tono con las demandas educativas del nuevo siglo, sin embargo partimos de una desigualdad en cuestión de recursos, tanto financieros como humanos y tecnológicos, especialmente en el nivel medio superior y superior, tanto en el ámbito de las Instituciones Públicas como Privadas, ocasionando que el proyecto que pretende elevar el nivel de competitividad de la Nación frente a sus pares en la OCDE se enfrente a la realidad de querer establecer parámetros estandarizados en un entorno de desigualdades, complicidades y omisiones.

Las tendencias globalizadoras que pretenden homogenizar la cultura evidencian su incapacidad de adaptación en sociedades que no han generado el número suficiente de instituciones enfocadas a la generación de conocimiento a través de esquemas de investigación, y que por el contrario, han privilegiado las instituciones educativas que cumplan con la producción de bachilleres y profesionistas en el menor tiempo posible para integrarlos al mercado laboral, independientemente de la calidad de preparación de los mismos y de la poca o nula vinculación con los sectores productivos, al no haber estándares que reflejen la pertinencia y calidad de los saberes enseñados al interior del país, realidad que se confronta al hacer comparativos internacionales con el número de patentes y desarrollos tecnológicos producidos por nación.

Si en países considerados del primer mundo las tendencias globalizadoras han producido una “tercer-mundialización” en dónde amplios sectores de estas sociedades se ven marginados de los procesos de mayor productividad y bienestar social, es en países y en regiones como la nuestra dónde estas tendencias globalizadoras se muestran más evidentes, relegando a la mayoría de la población y privándola de los avances en el nivel y calidad de vida que el acceso al conocimiento puede brindar.

Difícil problemática social para cualquier Gobierno, Institución y sociedad el lograr en estos escenarios el poder coadyuvar a la movilidad social de sus ciudadanos en el corto y mediano plazo mientras las condiciones de un verdadero proyecto de justicia social no se aterrice en medidas políticas, económicas y educativas eficaces que permitan a la mayoría de la población aprovechar los recursos disponibles que generen el conocimiento requerido para poder hacer sociedades del conocimiento en cada ciudad, población y comunidad del país.

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