Sed del bosque

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A estas alturas uno supone que vive en la civilización, pero esto no es tan cierto: hay mucho de barbarie en nuestra vida cotidiana. Porque barbarie es, y de la grande, habitar en una zona semidesértica, tener un bosque que sirve de pulmón y no hacer nada, o hacer muy poco, mientras pasan semanas y semanas, meses incluso, y ver que los árboles sufren de sed al grado de tener sus vidas en peligro. Eso ha estado pasando, precisamente, con la flora del bosque Venustiano Carranza, la más amplia joya verde en el entorno torreonense.

Un grupo de asiduos visitantes al bosque ha denunciado la negligencia pero al parecer la autoridad municipal no tiene mucho apuro en invertir lo que se debe y evitar el riesgo de que mueran árboles. Esto significa que se han buscado remedios que son apenas paliativos, pues mientras la población arbórea no reciba las cantidades adecuadas de agua se estará jugando con la salud de un área fundamental en nuestro municipio.

El bosque es, lo sabemos, el lugar al que concurre la mayor cantidad de torreonenses con deseos de ejercitarse mediante la práctica de la caminata y del trote. Contiene además uno de nuestros más importantes museos, el Regional de La Laguna. Es, por ello, un símbolo de nuestra ciudad y quizá por todo lo anterior también es el punto en el que año tras año deriva el más famoso maratón organizado en la comarca lagunera, el Lala.

No puede ser entonces que se le mantenga en el estado de precariedad de las semanas recientes, con la noria descompuesta y sin una solución inmediata que dé viabilidad a la perfecta irrigación de los árboles que no esperarán mucho tiempo antes de comenzar a sucumbir. Urge pues que el alcalde ponga sus ojos en el problema y sin más destine el presupuesto que sea necesario para que nada amague la cabal satisfacción de las necesidades que presenta el Venustiano Carranza.

Mal haría el ayuntamiento, en suma, si en lugar de atacar el problema lo sigue minusvalorando como si la vida de cientos de árboles no fuera un asunto de alta prioridad. Deseo confiar en que ya pronto será restablecido el funcionamiento de la noria y el bosque tenga el agua que necesita. Es por los árboles, es por Torreón. El medio ambiente no juega con los tiempos políticos, y si el bosque demanda atención ya, ya debe tenerla. Ni un día más sin abundante agua para él.

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