Escuchando un discurso el día de hoy, de esos que hay por doquier, surgió en mí una reflexión que no ha sido del todo extraña en mi proceso de formación como ser humano. Todos nosotros, al menos todos los que nos identificamos como seres pensantes, reflexivos, estudiosos y críticos, estoy segura que nos hemos preguntado alguna vez sobre “lo que sigue”, si, ¿qué sigue en nuestra vida?; ¿qué me toca hacer hoy?, ¿Cómo lidiaré con tal circunstancia?, y así sucesivamente…

No quiero que con esto se piense que me siento tan diferente a los demás, pero sí deseo que sepan que me costó trabajo ser quien soy, ya que dedicarme a hacer lo que me gustaba tuvo un costo grande y difícil. Me refiero a que ser un “ser ordinario” es hasta cierto punto fácil, uno va por ahí en la vida, salvando obstáculos cotidianos, pensando que todo eso es “normal” y que no hay muchas cosas por las cuales preocuparse. Trabajar, organizar el tiempo, los gastos, el cuidado del hogar, buscar ascensos en el trabajo, claro porque eso representa un aumento salarial, y con ese aumento, uno puede comprar más “cosas”. Pensar si arreglar la casa con muebles nuevos, o comprarse más ropa, son decisiones que uno debe tomar. ¿Qué es más lindo e importante?, ¿vestir bien, o que la casa luzca mejor?

Preguntas y acciones como éstas eran parte de mi vida cotidiana hace ya muchos años, las recuerdo a partir del discurso mencionado al inicio de este escrito. Para mí, en ese entonces eso era lo importante, eran las decisiones que tenía que tomar, situaciones como esas eran las que motivaban mi vida; ir bien vestida al trabajo, más allá de ir limpia, peinada y maquillada. Todo debía estar en armonía; calzado, bolsa, guantes, vestido, maquillaje y  siempre una tremenda sonrisa.

Todo esto cambió paulatinamente cuando decidí que tenía que conocer más de la vida, del mundo, de la preparación y el estudio que permite a la gente ser grande y ganar mucho dinero, es decir, quería descubrir cómo era, o cómo sería ser una profesionista. Hice todos los arreglos y me convertí de pronto en una estudiante; esa decisión fue fundamental en mi vida, cambié todo mi estilo de vida, ya que no tenía que combinar nada al salir de casa para asistir al bachillerato que cambiaría mi vida por completo.

Se puede decir que este proceso, que no fue nada fácil, ya que comencé a extrañar mi dinero, ya no ganaba nada, sobre todo después de haber trabajado por espacio de doce años sin interrumpir, de tener un excelente sueldo y haber cumplido muchos de mis caprichos y sueños, gracias a que  tenía toda la independencia económica y era autónoma en muchos aspectos de mi vida. Tenía un esposo y dos hijos, eso no hizo que declinara en mis expectativas. Este proceso me tentó a renunciar por dos, o tres ocasiones, pero aguanté y seguí adelante, aunque extrañaba mi independencia económica. Era un proceso en el que estaba poco a poco pasando de ser una mujer ordinaria, a ser una mujer extraordinaria; no lo digo porque sienta que debo ser muy reconocida por esto, sino porque a partir de ese entonces, siempre hay un extra en mi vida, lo ordinario ha quedado atrás hace mucho tiempo, desde ese entonces, nunca he dejado de buscar retos y siempre he estado haciendo, pensando, planeando, buscando actividades extras en mi vida, por eso aconsejo a todos aquellos que busquen ser extraordinarios, no permanezcan como seres ordinarios; ser ordinario en muchas ocasiones no nos permite ver al mundo desde diferentes ángulos, no nos permite descubrir todas las cosas que somos capaces de hacer, y no podemos enriquecer nuestra vida,  sobre todo porque sabemos que no estamos solos y que de nosotros pueden depender ideológicamente muchas personas más, esto podría ayudar a las personas cercanas a nosotros, a toda una comunidad, inclusive podría ser benéfico para nuestro país.

No nos quedemos en la mediocridad, no nos “sentemos en nuestros laureles”, dejemos las posiciones de confort, hagamos ese extra que requiere la humanidad, lo menciono, porque bien sabemos que estamos perdiendo mucho como seres humanos; si nos involucramos en una tarea cotidiana de esta naturaleza; todo esto traería como resultado un mundo mejor para nosotros y para nuestras familias, amistades, compañeros, paisanos, en fin, para toda la humanidad.

¡NO CUESTA MUCHO SER UNA PERSONA EXTRAORDINARIA!

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