¡Sobre las esposas y de las madres, de invitado, el hombre!

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Para hablar de las esposas y de las madres es imprescindible hablar de la mujer como eje de la familia durante toda la historia de la humanidad. Este maravilloso ser humano que a pesar de todas las humillaciones, maltratos, indiferencias y otros indicadores de desprecio por parte del hombre y en muchas ocasiones de otras mujeres, sí, este ser, no ha sido reconocido por sus características propias, son tantas y tan importantes, que lo ideal para muchos representantes del género masculino se ha manifestado en el reconocimiento nulo, o poco reconocimiento a la labor que la mujer tiene en las diferentes sociedades y contextos históricos.

En la actualidad, el trabajo de la mujer ha sido sobresaliente, tanto en el hogar, como en el llamado “trabajo productivo”, como si el trabajo del hogar no lo fuera. Sin embargo, todavía falta bastante para que la sociedad en su conjunto considere  la importancia que tiene el papel de la mujer, como madre y como esposa.

Es verdad que en México, como en otros países se celebra “El día de la madre”, pero en ese día y de manera generalizada, la madre es reconocida por su actuar estoico, de tal forma, que si una madre se sacrifica por sus hijos, merece ser reconocida. Claro que estos sacrificios tienen diferentes valores, por las diferentes escalas que los conforman; algunos ejemplos son los siguientes: la madre aguanta el maltrato de un esposo abusador, por el amor a sus hijos, claro que estos son valores mal entendidos, ahora bien, si aguanta al marido abusador, tal vez sea por el hecho de ser mujer, categoría que la pone en la nula exigencia de superación académica y emocional, para que se prepare y con esto adquiera seguridad en sí misma, y sea capaz de abandonar a un hombre que abusa de ella, que es golpeador, o que arremete con abuso psicológico en contra de la supuesta compañera de vida.

Otro ejemplo puede ser el de la madre soltera, una mujer que “cometió el pecado de embarazarse, sin estar casada”, actitud que la pone en una situación de castigo perpetuo, y que está lleno de desaires, malos tratos y reprimendas por parte de la familia, en especial de los padres. No quiero decir que en todos los casos sea así, pero  es cierto, porque lo he visto y lo he observado que existen bastantes de estos casos en nuestra sociedad. Ese tipo de casos, producen madres, de esas que se celebran el 10 de mayo, estoicas y con muchos valores sentimentales, pero sin reconocerles otro tipo de valores, que son importantes en la vida de ellas y de sus hijos.

Creo que es sumamente importante reconocer el papel que juega la mujer como madre y también como esposa. Un amigo mío y un representante del cine, ambos guionistas han inspirado estas reflexiones en mí, uno hablando de lo amable y grandiosa que ha sido la relación con su esposa, donde reconoce que a pesar de las diferencias, la relación está sentada en excelentes bases de compañerismo, respeto y amor, y que esto es lo que hace durar los matrimonios. La otra reflexión se fundamenta en el amor, aquél que está compuesto de varias formas, pero que al final es uno sólo, el amor emocional, el amor sentimental, el amor sexual y el amor racional. Si la pareja trata de fundamentar su unión y su permanencia en sólo una de estas manifestaciones amorosas, entonces el amor no permanece, acaba. Pero si está compuesto de todas las manifestaciones, entonces el amor tiene fundamento y es duradero. Es papel fundamental de la mujer entender esto, pero claro que también es importante que el hombre lo reflexione.

La experiencia me ha enseñado que tanto al hombre, como a la mujer le falta conocer todas estas manifestaciones de amor, y por consiguiente, les falta ponerlas en práctica, aunque debo confesar que es un trabajo arduo, descubrir y poner en práctica algo que pocos reconocen y echan a andar en este camino de la vida.

¡ARDUA TAREA PARA AMBOS, HOMBRE Y MUJER!

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